Por Andrés Vera Díaz
Desde que Alfonso Ramírez Cuellar es carta para la Secretaría de Gobernación, hasta que para Sader. Desde las recónditas reuniones de Verónica Díaz, Rubén Flores y La Secta para impulsar la idea de que la presidenta Claudia Sheinbaum ya se decidió por la candidata de David Monreal, tal grupo político liderado por el amasiato político intenta descarrilar las aspiraciones tanto de “la polla”, como de Ulises Mejía.
A liderazgos de barrios y colonias se extiende la premisa, rompiendo con la lógica del equilibrio y condicione paritarias de competencia, emanada desde el círculo íntimo, desde la propia dirigencia de Morena Zacatecas. ¿Pero porqué el embate contra tales personajes? Las encuestas, prácticamente todas, colocan a Mejía como el contendiente fuerte a la gubernatura; por el otro lado, el crecimiento de Ramírez en las mismas, además que es un verdadero cercano a la presidenta, pone nerviosos a quienes pretenden “dirigir” seis años más en Zacatecas pese a los evidentes hechos.
Ya lejos quedó la pugna contra Saúl Monreal, y aunque el senador lidera algunas de las demoscopías, el llamado antinepotismo es un estigma que debe cargar el fresnillense, por eso, las baterías ahora se centran en dos personajes que llaman la atención como un referente del morenismo más consecuente. Sin embargo, la misiva entre palabras sordas y celulares apagados extiende más un nerviosismo que una seguridad palpable.
Entre los corridillos de la propia Secta, ni siquiera están existe un convencimiento real, se trata de condicionarse o morir políticamente, pero ante tal afirmativa ficta, se desprende una estrategia que llega a ser predecible en su historial. Aquí no se trata de adherir, se trata de doblegar a toda costa pero agregando ahora este componente, extender el chismorreo barato como una forma de socializar una idea que sigue lejos de la vedad.
La incidencia pretende ya no buscar opciones a la hora de las encuestas, para que quienes sean objeto de éstas, sencillamente ya tengan “una línea” porque, así lo ha decidido la presidente, y contrariarla no tendría pues, ningún objeto. Al tenor de esa extensión, es como buscan desesperadamente señalar al “tiempo de las mujeres” como endoso directo a Verónica, pues aparece como la mejor posicionada, pese a que en éstas no se considera particularmente la figura de la senadora Geovanna Bañuelos.
Curiosamente, se encuesta a Bennelly Hernández, quien perdiese estrepitosamente la alcaldía de Fresnillo, así como la desaparecida Soledad Luévano, quienes ya pocos recuerdan por ser férrea opositora a Miguel Alonso, pero que ha brillado por su ausencia como diputada federal. Entonces, la paridad de contra quien se mide parece no tener un piso parejo, sino la finalidad última de aunque esté por debajo de Ulises o el propio Saúl, se interne la idea de que la candidatura será mujer y por lo tanto, como inferencia deductiva, entonces la candidata natural es Verónica.
Sin embargo, no se desprende la lógica inductiva, en la que por razonamiento simple, debe ser quien garantice la victoria para el partido o la alianza, quien deba encabezar la candidatura. En este sentido, sí, son muchas las mujeres que están en la preferencia de intención de voto en la mayoría de las entidades que celebrarán elecciones en 2027, pero eso no refleja necesaria o evidentemente que en los demás estados no pueda ser hombre el ungido.
Por eso, se pretende a toca costa extender esa idea, de que va mujer, pero solamente hay una mujer. El primer paso es obtener la coordinación de defensa de comités de la 4T, ya luego veremos como ganamos, a toda costa también, y en este sentido, “el como sea” incluye desde ese condicionamiento hasta el terror laboral y la amenaza del retiro de programas sociales. Pero, ¿y sí fuese Ulises o Alfonso el candidato?, ¿hasta dónde está dispuesta La Secta y el otro sector monrealista a alinearse a un equipo que sencillamente no responde a sus intereses particulares?
Esa es la gran pregunta, y parte del permeo que podría llegar a ampliarse en caso de. Ahora, está vivo el TUCOM, “Todos contra la Mustia”, como el propio Saúl Monreal etiquetó a su actual némesis, pero, ¿y sí no ungen a uno del monrealismo, habrá retiro de la línea de pleamar para que la gran ola lleve un logo diferente al gunda?















