Por Lago La Encantada
Transcurre el tiempo y lo que en un futuro se recuerde será historia labrada con los hechos de ahora. Los de ayer, son tiempos que añoran políticos encumbrados en la cúspide del Poder, de la gloria, de la bonanza y de las pleitesías.
La visita a Zacatecas que hace algunos días hiciera a Zacatecas, Andrés Manuel López Obrador ya como Presidente de México, nos mostró un cambio de actitud en la figura del titular del Poder Ejecutivo y lejos quedaron los confetis del sexenio salinista, los matraqueros de la administración zedillista, las fanfarrias foxistas y los violines calderonistas.
Ahora, esa fiesta que encumbraba el ego de políticos que ocupaban espacios en las estructuras de Gobierno se opacó por los nuevos tiempos que vive la República y el más afectado, fue el Gobernador Alejandro Tello Cristerna, salió abucheado por la mayoría de los asistentes al evento en donde se dieron a conocer los precios de garantía de los granos que se producen en el país.
El inmueble donde se desarrolló el acto principal de la visita del presidente, no pudo ser otro para que la fiesta fuera del pueblo, de la gente que ha resentido los agravios del olvido, la indiferencia y la hipocresía de los que acumulan riquezas a costa de posiciones de privilegio en el Gobierno de Zacatecas. La rechifla fue como un evento ferial, como si fuera septiembre, fue el ánimo, la alegría de tener a Alejandro Tello de frente y hacerle patente su repudio por el trato que muchos de los hombres del cambo han recibido en las dependencias del Poder Ejecutivo en la entidad.
La rechifla y el rechazo contra el gobernante zacatecano se escuchó y se percibió en todo el territorio nacional y de inmediato se orquestó una retahíla de defensa mediática sin mucho éxito porque ya los tiempos cambiaron.
La puesta en operación de los matraqueros digitales y aplaudidores de Facebook que reciben del erario un trato privilegiado de 15 mil pesos mensuales a cambio del aplauso aterciopelado del quehacer gubernamental, no sirvió de mucho, es más, desde la Coordinación de Comunicación Social se hicieron miles de llamadas para minimizar el hecho que desvelaba la impopularidad de un Gobernador que padece el repudió de su antecesor.
Páginas de tinta justificando a Tello Cristerna se publicaron y de nada sirvieron porque gracias a la tecnología, las venditas redes sociales se encargaron de viralizar la poca aceptación de un gobierno que a casi tres años de distancia no ha despegado porque arrastra el pasado de una desmedida y voraz corrupción denunciada por la hoy Senadora de la República, Soledad Luévano Cantú.
El pasado es historia pero es ahora cuando nadie puede deslindarse de ese pasado tormentoso construido por Miguel Alonso Reyes, el hombre que desilusionó a sus más cercanos admiradores y no dudamos que hasta al propio Gobernador que hoy sufre porque su aparato de porristas mediáticos no da resultados y no hay alguien a quién le coordine ese circo de falsedades tejido al amparo de la prebenda, el moche y el chayote.














