- Columna donde ahogar las penas no cuesta nada
Son pocos días los que le falta al 2018 para fenecer y pasar a la historia como el año de la transición política mediante el mecanismo más idóneo y adecuado de la democracia: la participación ciudadana.
Aunque el paso de un sistema político de comparsas, triquiñuelas, transas, moches y un sin fin de negocios al amparo del Poder Público hacia uno de acuerdos, progreso, entendimiento y desarrollo no será fácil, los mexicanos de ésta generación en el futuro serán recordados como los auténticos héroes por haberse decidido a cambiar el rumbo de la República.
El México bañado en sangre subsiste por las secuelas que arrastra la inseguridad, la guerra cruenta de los grupos delincuenciales y los grupos corrompidos que se niegan a desaparecer con la llegada de un nuevo estilo de Gobernar. La tarea es complicada pero el paso decisivo ya está dado. Hoy en la antesala del fenecimiento anual no dejemos que muera ni la esperanza ni el olvido.
Zacatecas, cíclicamente ha sido una de las entidades que se ha aprovechado de la bondad de sus habitantes, de la generosidad del pueblo vulnerado pero también ha sido una entidad donde sus gobernantes han demostrado que ésta temporada, es la más adecuada para levantar cortinas de humo y vender en al ánimo social una crisis generada por la corrupción, los malos manejos, los gastos sinuosos y los moches en aumento.
Lo que se vive a lo largo de cada año administrativo como bonanza burocrática, vida de un gobierno acaudalado y funcionarios con comodidades de virreyes, lo padecemos ahora “Juan Pueblo” porque no hay recursos ni para posadas. De nueva cuenta, la cantaleta que se escucha como un villancico de “No hay dinero”, es ya intolerante porque entonces se percibe a un gobierno comandado por un ogro que le apuesta al fracaso estando en una posición de soluciones.
Se acaba el año, el llanto de la mendingues gubernamental se derrama en el rostro de la necesidad social y la jodidez continúa. A quién debemos acudir para tener una navidad feliz, podría ser una pregunta que anualmente nos hacemos porque parece que diciembre es el mes donde desparecen los duendes de la bondad y aparece el Grinch de la Navidad.














