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Alianza Morena – Verde, ¿moralización?: la rebelión de las bases


Alianza Morena – Verde, ¿moralización?: la rebelión de las bases
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Análisis

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Por Andrés Vera Díaz

La coalición Morena – Partido Verde Ecologista de México comienza a derrumbarse. Con un principio de supuesta practicidad para obtener la mayoría de la cámara de diputados a costa de enterrar axiomas de pulcritud y esencia izquierdista, las bases del partido han encaminado una rebelión contra las pretendidas imposiciones de Mario Delgado como presidente nacional.

El evento en el que se anunció la alianza legislativa, con la presencia de las dirigencias del Verde – PT y Morena dejaba en claro que era el principio de una electoral, luego de que el propio partido del tucán inclusive, modificara sus estatutos para asumirse como un partido de izquierda. Curioso que desde 1986, cuándo nació con el nombre de (Partido Verde Mexicano) bajo el mando de Jorge González Torres, desde su primera participación electoral federal, las alianzas fueron siempre ligadas al PAN y PRI todavía hasta el 2018,  a capa y espada defendían las reformas estructurales de EPN y su candidato, José Antonio Meade.

Tras la derrota aplastante, el partido no tuvo más que “reconvertirse” de facto primero, y luego institucionalmente en aras de la supervivencia. Como un truco de ilusionismo, dejaron atrás las fundadas caracterizaciones como partido de la “Telebancada”, de las “Juanitas”, de las multas por más de mil millones de pesos por conductas violatorias de la ley; las operaciones inmobiliarias irregulares, la compra de simpatías con dispendios y cochupos hasta en obra pública.

Aliados de Miguel Alonso (como de propia voz lo dijera Cuauhtémoc Calderón), además., pactos con gobernadores acusados de corrupción y cuyos casos han derivado cárcel y hasta ordenes de aprehensión en Estados Unidos como Tomás Yarrington, César Duarte, Javier Duarte, Roberto Borge, Andrés Granier, Rodrigo Medina y Roberto Sandoval., el verde se ha sabido acomodar siempre a conveniencia coyuntural.

Sin pudor, tras el peligro de extinción (irónicamente por aquello de ser defensores del medio ambiente), de repente este instituto político se declaró lopezobradorista. Foxistas en 2000, madracistas en 2003 y 2006, peñistas en 2012 y 2015, aliados de José Antonio Meade en 2018, los verdes no tuvieron otra opción que autocensurarse y traicionar su paso histórico.

Hasta el último momento, el Verde trató de jugar en una elección a todas voces perdida, inclusive, el propio Carlos Puente pregonaba un discurso altanero y confrontado contra Morena y AMLO. Sendas denuncias contra el ahora “aliado”, dejaban en claro que la supervivencia electoral y económica para el 2019, atrayendo algunas curules para luego rentarlas, era la meta máxima. De hecho, en el primer minuto de la 64 legislatura, le cedieron cinco diputados a Morena para llegar a 254 curules. Gracias a ese “donativo”, Morena pudo presidir los dos órganos de gobierno de la Cámara: la Mesa Directiva y la Junta de Coordinación Política. Este último punto, es una de las deudas que Mario Delgado tiene hacia con el Verde, al igual que Ricardo Monreal, cuyo compadrazgo con Manuel Velasco, ex gobernador de Chiapas, sirvió para que las señales comenzaran a tener un rumbo distinto. Bueno, recordemos como la ASF le perdonó a Velasco un presunto desfalco por más de 600 mdp registrado en su gestión. Desde ahí podíamos advertir que efectivamente, “amor con amor se paga”, pero que amor tan prostituido. Ahora las bases de Morena comienzan a abrir los ojos.

Luego de que de los 252 diputados federales que tiene Morena en la Cámara, 192 de ellos firmaron una carta en la que abrieron las puertas de dicho partido para todo instituto político que se quiera sumar a su proyecto electoral para 2021, pues es necesario obtener una "contundente" mayoría en los cargos de elección popular que se contenderán en 2021 para consolidar el proyecto de Nación de la Cuarta Transformación, algunos sectores de Morena se han pronunciado en contra de esa “amplitud”.

Guerrero fue la primera entidad en alzar la voz, inclusive, en ese entonces Alfonso Ramírez Cuellar dejaba en claro que si la militancia no estaba dispuesta a una alianza con el Verde, no habría imposición. Ahora, San Luis Potosí ha secundado y la propia dirigencia estatal guinda ha dado marcha atrás para catapultar a Gobernador a un ungido de la oligarquía verde.

En dicha entidad durante toda la semana pasada estallaron protestas de militantes cuando se conoció que Morena había inscripto una coalición con el tucán. Se sabe que Ricardo Gallardo -denunciado por corrupción e investigado por la UIF- es la propuesta de ese partido, y la militancia de Morena se niega a aceptar que participe del proceso.

"Hubo una constante, por unanimidad de las y los Consejeros Nacionales se rechazó la Coalición Estatal con el PVEM en San Luis Potosí. El motivo fue la mala reputación e historial de los dirigentes y aspirantes de ese organismo político en la entidad potosina", escribió Moisés Cedillo Rodríguez, secretario general de Morena en SLP.

Al respecto, Carlos Puente exigió el respeto de los acuerdos con un “no a la imposición”, postura completamente discorde a la hecha en Zacatecas, estado en el que desde hace meses ungieron a David Monreal como abanderado. Es decir, el pragmatismo puro del partido sigue vigente y es secundado por las esferas de este partido, desde los que ya se consideran de repente, “la no mafia del poder” como Víctor Armas, algunos diputados y hasta secretarios del gobierno estatal. Que cosas.

De hecho, en el “mensaje” que diera DMA en el que volvió a entonar el refriteado decálogo de acciones, la intención era estar acompañado de representantes del verde para otorgar un espaldarazo que le diera prevalencia en los términos de ir junto con el PT y Morena. La jugada en ese momento tuvo que ser pospuesta. Se suma la interposición de Geovana Bañuelos, quien hasta donde se sabe, estirará la liga política lo más que pueda. Sigue en el entendido de que la paridad de género puede favorecerle y ahora más, con la posible ruptura de Morena y Verde en Zacatecas.

La definición de ir aliados ha encontrado una nueva voz de resonancia a las posturas de otros comités estatales. El propio Fernando Arteaga ha solicitado que el Consejo Nacional de su partido mandate que la intención de alianzas con otros partidos sea un tema de definición meramente local. Ahora ya tiene el antecedente y la suma de bases que pugnan así sea. “Hay grupos que con el discurso de -somos los mismos monrealistas y morenistas- han logrado confundir aún a Comités medianamente consolidados” señala un desplegado del Comité Estatal. Sin duda, el llamado no se queda al nivel de la intentona legal por la coalición, sino de no acompañar de facto a candidatos emanados de esa posibilidad, posibilidad ya remota.

En los estados, las alianzas Morena-PVEM se pusieron a prueba ya en las elecciones de 2019 en Baja California y Puebla, donde los verdes acompañaron los triunfos de Jaime Bonilla y Miguel Barbosa. Ahora, Mario Delgado busca reeditarlas en algunos de los 15 estados donde se renovarán las gubernaturas en 2021 incluyendo a Zacatecas, pero no solamente es un acto de incongruencia ideológica, sino que la propia militancia ha observado que el acompañamiento del verde en esas otras entidades (de los que son los peores calificados a nivel nacional) ponen en duda si en verdad, Morena es la esperanza de México coaligándose con la otrora mafia del poder. Al tiempo.