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“Catalina no va…” dijo Ricardo; ni debe ir


“Catalina no va…” dijo Ricardo; ni debe ir
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Análisis

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 Por Andrés Vera Díaz

 

“Catalina no va a la dirigencia, ya somos muchos Monreal” dijo el senador Ricardo en esa charla del 10 de junio con quien redacta y otros dos comunicadores.

De nueva cuenta, la estrategia para desdecirse por interpósita persona resurge luego de una publicación mía de hace algunos días en las que recordaba las palabras de su padre. Ahora, relanzan la estrategia de percepción tratando de dirimir lo que no es una percepción, fue una realidad de viva voz.

Lo curioso de todo esto, es que tienen la absoluta seguridad de que nuevamente, lo que yo publique en relación a sus tácticas, es verdad. Otra vez, en realidad dijo lo que dijo, porque así fue y cualquier intentona de negativa resultará una burda forma de contradecir lo que resulta obvio, comprobable, tácito.

Por eso, han decidido relanzar la maniobra de la percepción en razón de opiniones personales que coinciden cronológica y responsivamente. La agenda marcada está. Tal forma de reposicionamiento (luego de que durante meses olvidaran el tema porque ya no había razón de sostenerla), se concentra en la preocupación por no tener la capacidad legal para firmar candidaturas  y asusta a la marca monrealista, pues finalmente, han repartido a diestra y siniestra por muchos municipios, desde regidurías, diputaciones y alcaldías. Secreto muy a voces.

Desde el año pasado, Catalina buscaba posicionarse como aspirante a la sucesión por medio de entrevistas “casuales” banqueteras, opinando de lo que viniera en gana sin ser realmente, especialista en nada; lo llamativo era, que las ruedas de prensa que buscaban el tinte de la “casualidad”, eran organizadas desde la oficina de prensa de la Secretaría del Bienestar.

Luego, el tema quedó en un stand by tras los dimes y diretes del partido en relación a las impugnaciones que se daban en el seno del CEN. Convocatorias amañadas, padrones inflados y al mismo tiempo recortados, propiciaron que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en un principio, determinara anular el proceso interno de renovación de la dirigencia del partido al argumentar que “el padrón de protagonistas del Cambio Verdadero no resultaba confiable”.

Desde esa ocasión, Ricardo Monreal metió las manos para tratar de incidir en la respuesta del Tribunal, asumiendo un rol impertinente en la que por un lado, compinches trataban de inflar un padrón de militancia condicionando apoyos sociales y que por medio, de por ejemplo, la exdiputada del Verde, Julia Olguín, hasta manipulaban nuevas inscripciones y con ello, permear en la sensación de que tenían capital político en los miembros del partido.

Llegadas las asambleas entonces, ya es conocido como el acarreo y hasta el reventadero de las mismas en las que no tendrían favoritismos, fueron técnicas utilizadas a la vieja usanza priista para apoderarse del partido en el Estado. Que curioso que servidores de la Nación comandados por Verónica Díaz estaban involucrados.

Tras un nuevo manoseo de Monreal ante el Tribunal, éste dio un viraje sorpresivo, mandataba ahora la elección por medio de encuestas alegando que por la pandemia, no se podrían celebrar asambleas presenciales, y por ende, la mejor forma electiva era la encuesta abierta, violentando la propia autonomía estatutaria del partido que no contempla a dicho tecnicismo como válido.

Ahora, en estos nuevos días, tras ese resolutivo que sigue en tela de juicio moral y legal, varios diputados locales y federales se han pronunciado por admitir la encuesta, impulsando a Mario Delgado para la dirigencia nacional porque claro está, hay un contubernio con Monreal para el repartidero de candidaturas. Es la forma de hacerse de estructura alterna sin trabajo de base. Digámoslo como es, robarse al partido.

Así pues, una encuesta local más que amañada y pretenciosa, fue alimentada por escribanos a los que se les pidió el favor de hablar positivamente como finalmente, me lo confesaran abiertamente algunos de ellos. ¿Cuál es el objetivo?, crear la percepción de que Catalina va, porque así lo quiere la gente. Curioso, las encuestas pagadas pues obviamente son la forma de manipulación para el posicionamiento que usan y seguirán usando en la familia Monreal y allegados.

Pero, ¿qué acaso no el propio Ricardo ese 10 de julio en reunión con tres comunicadores afirmó que “Catalina no va, ya somos muchos Monreal”?. Sí, efectivamente lo dijo y como en aquella otra ocasión respecto a los indeseables de Ricardo, pruebas hay. El senador alegaba, que la aspiración de Catalina no era viable porque la gente lo vería simplemente mal, y para ella, a manera de compensación, una candidatura plurinominal a diputada federal por la Ciudad de México era lo mejor.

“La hija de Ricardo”, como comúnmente se le conoce, de igual forma me comentó es situación en una charla previa al encuentro con su padre. Ahora resulta, que el desdecirse sin pudor, - como si tuvieran la calidad moral para hacerlo- es una técnica de chantaje informativo y de igual forma, un motivo para reproches infundados. Catalina no debe ir.

P.D: En entrevista, (esa en la que reclamó falta de ética, según él) Ricardo había dado a entender que su hija no estaba lista para afrontar retos de ese nivel. ¿O acaso tratarán de “desmentirme” sin resultados nuevamente?.