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Mujeres y lenguas que abren camino, desde Zacatecas


Mujeres y lenguas que abren camino, desde Zacatecas

Por Alfredo Valadez

Desde mediados de este mes de noviembre, la joven pintora mixteca Guadalupe Reyes Chávez, expone en esta ciudad la primera etapa de su proyecto “Mujeres y Lenguas que abren camino”, consistente en representar, a través de retratos con una breve reseña, a quienes con su labor en las artes plásticas, la música, la poesía, su lucha social y comunitaria, dan vida a los 68 dialectos de los pueblos originarios, oficialmente reconocidos en México.

En esta primera fase, Guadalupe Reyes Chávez incorpora los retratos de trece mujeres con raíces indígenas, oriundas de distintas localidades del país, que se exponen ya en el Museo Zacatecano de Arte Huichol, hasta el mes de febrero de 2020.

Originaria de Jamiltepec, Oaxaca, en el año 2000 –cuando tenía 16 años de edad-, emigró a Nueva Jersey, Estados Unidos, donde vivió catorce años, y además de trabajar, realizó estudios de Pintura y Artes Plásticas. En el año 2015, retornó a México y se instaló en Zacatecas, para comenzar en diciembre de 2018, este proyecto que es exclusivamente sobre las mujeres mexicanas y su lucha.

Guadalupe Reyes Chávez narra que su madre emigró a los Estados Unidos, cuando ella apenas tenía 3 años de edad, quedando al cuidado de su abuela materna, Guadalupe Pérez López, quien hablaba el dialecto Tu’un Sávi (Mixteco).

Con ella, dice, aprendió las cosas que sabe.  Con ella, recuerda, siendo niña, pintó con sus dedos unos lirios sobre la harina humedecida, pegada a una bolsa de plástico. “Le dije, mira abuela, te hice un cuadro. Y ella me dijo, ‘Tú vas a ser una gran pintora’”. Ese elogio espontáneo de su abuela, la marcó y la motivó para seguir dibujando y pintando  cosas.

Después de vivir un largo tiempo en Estados Unidos de Norteamérica, Guadalupe Reyes Chávez buscó regresar a México. Orgullosa de sus raíces indígenas –además de hablar español e inglés, está profundizando su aprendizaje de la lengua náhuatl, y de los dos dialectos que ahora sabe, hablaba su abuela: Tu’un Sávi (Mixteco) y Cha Tino.

“Cuando regresé a México comencé a conocer todas las lenguas indígenas que se hablan y reflexioné: mi abuela hablaba una de esas lenguas. Y empecé a investigar más. Ahora que lo veo ya con otros ojos –porque a los 16 años no vez todo eso-, digo, wau, todo lo que mi abuela me enseñó, todo lo que aprendí, y sí. Hay cosas que ya no recordaba y palabras que hace más de 20 años no escuchaba, ahora vienen a mí”.

La idea general de pintar mujeres, dice, la traía desde Estados Unidos, y cuando llego a México se encontró con todo el movimiento feminista, “en especial veo a las mujeres indígenas que están saliendo y están logrando muchas cosas, es cuando yo digo: quiero pintar a estas mujeres, reconocerles su trabajo que están haciendo”.

Y el proyecto giró, para enfocarse en la mujer indígena, y dos de sus riquezas culturales: su lengua y sus diseños textiles. “Primero se trataba de pintar mujeres indígenas. Pero después cuando vi las lenguas, la pérdida de la lengua, y las indígenas sobresaliendo mucho, dije  no, me voy a enfocar mejor a un sector, el indígena”.

Aunque también, advierte, además de las 68 integrantes que conformarán el proyecto “Mujeres y Lenguas que abren camino”, ha decidido paralelamente pintar a otras mujeres que  realizan un trabajo relevante en la vida social y comunitaria del país: activistas de derechos humanos, feministas y maestras. En Zacatecas la mujer no indígena originaria, seleccionada por Guadalupe Reyes Chávez, fue la defensora de derechos de la mujer, Mara Muñoz Galván.

Sobre el proyecto de Mujeres y Lenguas, inició con trece representantes, “mujeres indígenas que van a representar las 68 lenguas indígenas activas en México, sus tradiciones y cultura de cada pueblo de donde ellas son. Están vestidas con ropa típica, caracterizadas con la étnica a la que pertenecen, con elementos propios de la flora y fauna, de su región”.

Pero cómo las conoció y seleccionó. La pintora oaxaqueña explica: “Yo no las conocía, y comencé a buscarlas, en Facebook, en páginas de internet,  sitios institucionales. Y como fue el año internacional de las lenguas indígenas (2018), entraba yo al portal del Inali (Instituto Nacional de Lenguas Indígenas), y veía a alguien cuyo perfil y trayectoria me interesaba”.

Una vez identificadas las mujeres indígenas destacadas, “las contactaba sobre todo a través de sus perfiles de Facebook, les comentaba del proyecto, y sobre todo el elemento primordial que me interesaba, era si hablaban una lengua, esa era una condición para incluirlas en el proyecto. Así las fui contactando, les mandaba un cuestionario, con una serie de preguntas, para ver si eran candidata o no. Les preguntaba por los elementos y cultura de su pueblo”.

A cada una de las trece mujeres indígenas pintadas, “le preguntaba por el textil específico de su pueblo, sus colores favoritos, cosas personales de ellas, para jugar con todos esos elementos y lograr una buena composición. Hablaba yo con una de ellas, al principio, y me decía que ya antes, un artista la había pintado, pero me dijo que no se veía ahí. Yo le dije, ‘conmigo si te vas a ver, si te vas a identificar’”.

Guadalupe Reyes Chávez recuerda además dos anécdotas, sobre el nombre oficial con el cual se identifica en México a las etnias y lenguas indígenas, que no siempre coinciden con el cómo se reconocen a sí mismo los pueblos originarios.

A una de las mujeres que pintó, también oaxaqueña, la pintora le preguntó: “¿Tú eres mixteca? Yo no soy mixteca, yo soy Na’a – Sávi”, le respondió. Lo mismo le ocurrió con una mujer tepehuana, de Durango, “quien también me reclamó, me dijo yo soy Otham, no tepehuana”.

Con el apoyo de Julieta Medina, directora del Museo Zacatecano de Arte Huichol, la exposición “Mujeres y Lenguas que abren camino”, se exhibirá hasta el mes de febrero del año próximo. Después, lo que venga, dice la artista: “Voy a meter propuestas a diferentes estados, casas de cultura, no tengo muchos contactos aquí en México, aquí estoy empezando, pero la idea es que la obra sea itinerante y que el trabajo de estas mujeres, se conozca en cada estado, en el mayor número de lugares que se pueda”.

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