fbpx

Zacatecas  |  Noticias reales

.

Los Tres Tristes Tigres de MORENA


Los Tres Tristes Tigres de MORENA

Por Alfredo Valadez

Cuando a Ulises Mejía Haro, Julio César Chávez Padilla y Saúl Monreal Ávila, los designaron candidatos a la presidencia municipal, de sus demarcaciones electorales: Zacatecas, Guadalupe y Fresnillo, respectivamente, muchos aseguraron, desde el interior de su propio partido, MORENA, que la decisión sobre sus candidaturas, había recaído directamente en el ex gobernador Ricardo Monreal Ávila, hoy senador de la república.

Ulises Mejía Haro, se aseguraba, presumiblemente “compró” la candidatura a la alcaldía. Así como se lee. La versión de algunos morenistas, es que había pagado 5 millones de pesos, por ser el abanderado de MORENA a la presidencia municipal de la capital de Zacatecas. Nadie del recién creado partido, ofreció sin embargo, ninguna prueba de ese pago.

Pero esa hipótesis cobró algo de fuerza, cuando Ulises decidió independizarse, demasiado rápido, del monrealismo. Como aquél que se siente libre, por haber entregado una contraprestación jugosa, a cambio de un bien recibido.

Y así, en un contrasentido partidista, Ulises decidió aliarse con el gobernador del PRI, Alejandro Tello Cristerna, quien a su vez, tiene alianza con Amalia García Medina, la ex gobernadora de Zacatecas por el PRD, ex patrona del padre de Ulises: Antonio Mejía Haro, candidato que perdió la elección de la gubernatura en el año 2010 frente a Miguel Alonso Reyes, uno de los dos candidatos a la gubernatura que ese año tuvo Ricardo Monreal Ávila. (El otro candidato fue su hermano David… al que luego ordenó declinar, por el primero)

Julio César Chávez Padilla había sido un fiel siervo del PRI,  durante muchos años de su corta vida política. La última tarea que ahí tuvo asignada, fue la de ser subsecretario en el gabinete de Alejandro Tello Cristerna. Lo mandaban a mediar, a negociar, en varios conflictos sociales que se le presentaban al gobierno de Tello.

Uno de ellos fue el caso de la protestas de cientos de mineros contra los Impuestos Ecológicos, allá por el aeropuerto internacional de Zacatecas. Julio César Chávez Padilla llegó a querer negociar con los mineros. Fracasó. No tenía tablas, ni conocimiento, ni poder de decisión. Aquella manifestación minera se extendió hasta bien entrada la noche.

Presumiblemente el padrino político de Julio César Chávez Padilla siempre fue Samuel Herrera Chávez. Y de repente, viendo a finales de 2017 y principios de 2018 que el tren de Lopezobradorismo arrasaría con todo, lo que oliera a oposición, en la elección presidencial que estaba por venir, la ambición del joven político fue tan grande como la de muchos saltimbanquis, y renunció al gobierno priista de Tello. Y mágicamente, Julio César caminó sin problemas a convertirse en candidato a la presidencia municipal de Guadalupe, por MORENA, por la decisión soberana de Ricardo Monreal Ávila, según denunciaron, otros aspirantes renegados, pero disciplinados.

La candidatura de Saúl Monreal Ávila fue “natural”. Él ya traía el visto bueno de la casta de Plateros, y nadie habría de interponerse en el camino que su hermano Ricardo tenía aprobado para él. Así como el exgobernador autorizó en sus respectivos momentos participar a sus hermanos Cándido, Susana, Rodolfo y David.

Saúl la tuvo fácil. Después de todo, durante las últimas dos décadas, Fresnillo ha sido casi sólo territorio Monreal, si no fuera por aquel período políticamente trágico, cuando el ingrato Benjamín Medrano Quezada, a pesar de haberse formado en la escuela del monrealismo, los “traicionó”, arrebatándoles la alcaldía en la elección de 2013, cuando se pasó de las filas del PT al PRI.

Así pues, por interés político recíproco, la designación de las candidaturas a presidentes municipales por MORENA, en las demarcaciones más importantes, en el año 2018 (por supuesto también la candidatura a la gubernatura), quedó en manos de Ricardo Monreal Ávila, uno de los principales aliados políticos y brazo fuerte de Andrés Manuel López Obrador, no en Zacatecas, sino en la capital de la república mexicana. Aunque esto no le guste a muchos de los “históricos” de la izquierda en la política y el magisterio local. Porque democracia y monrealismo, son antónimos… y así seguirá siendo.

Pero eso no es el problema de fondo. No al menos desde la perspectiva social, desde la esfera ciudadana. Porque si en los procesos internos de MORENA no hay democracia (Catalina Monreal Pérez será la próxima dirigente estatal del partido), pues eso no es ninguna novedad. Igual por décadas no ha habido democracia al interior del PRI, ni del PAN o PRD… aunque en el partido del sol azteca, durante un breve período, hace muchos años, se asomó un rayito de luz, que luego los abandonó, literalmente.

El problema fundamental en Zacatecas, Guadalupe y Fresnillo, es ¿Cómo han gobernado los alcaldes de MORENA? A un año de distancia ¿Han cumplido las expectativas mínimas de la ciudadanía que con su voto, los llevó al poder? ¿Ya limpiaron las nóminas municipales? ¿Efectuaron auditorías y revisiones a las gestiones municipales del PRI, de sus antecesores? Por el desfalco multimillonario que heredaron en los tres municipios, Ulises, Julio César y Saúl, ¿Sancionaron a los responsables? ¿Recuperaron los recursos tergiversados?

Sólo Julio César se atrevió a imputar penalmente ante la Fiscalía General de la República a los que causaron daños graves al erario de Guadalupe. Pero esas denuncias al parecer, quedaron congeladas. “Ya no le movió al asunto”. ¿Negoció? Y su antecesor Enrique Guadalupe Flores Mendoza, goza de cabal salud política, bajo el manto protector del a impunidad priista, al grado de que recientemente fue designado, como miembro de su gabinete, por Alejandro Tello Cristerna.

Así la historia de los Tres Tristes Tigres de MORENA sigue escribiéndose todos los días, con más pena que gloria, para los habitantes de sus municipios, que no ven mejora alguna en los servicios públicos básicos de Zacatecas, Guadalupe y Fresnillo: baches por todos lados, carreteras, caminos rurales y comunitarios abandonados; sin un buen servicio de recolección de basura, con calles oscuras por las noches, y un pésimo servicio de dotación de agua potable. La pregunta es obligada: ¿Sigue el PRI gobernando? Cambio alguno, sustantivo, no se ve.

La población está harta de que los ediles se concentren únicamente en embellecer los “centros históricos” de los tres municipios (el turista es la prioridad, no el habitante local), donde sigue el absurdo derroche de recursos, y el gasto ofensivo para contratar grupos musicales y espectáculos, que nada tienen que ver con su sustantiva función constitucional. Y eso sí, son buenos para patrocinar equipos profesionales de futbol, básquet y beisbol. ¿Deporte amateur? Sí, han pintado algunas canchas, con millonarias sumas.

Ya no hablemos de su incompetencia para coadyuvar en la reducción de los índices de violencia y delincuencia común. A esa tarea ya hasta el gobernador Alejandro Tello Cristerna renunció, hace mucho tiempo. Se “cansó” el mandatario zacatecano, como Jesús Murillo Karam cuando era titular de la PGR. Que la chamba la haga la Guardia Nacional, dicen los Pilatos locales que bien se saben lavar las manos.

Ulises, Julio César y Saúl: los que pagan campañas de imagen en redes sociales; contratan la elaboración de encuestas donde salen muy bien calificados -por supuesto-; y ya hasta se atreven a “candidatearse”, para la gubernatura. Son cachorros audaces.

Compartir