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Un año complicado


Un año complicado

Por Andrés Vera Díaz

De nueva cuenta, la pugna por el control político del Ayuntamiento capitalino deja un episodio negro en la historia de la Cuarta Transformación local.

Ahora, el grupo de regidores monrealistas (cuyo líder ese ese que no pudo sacar avante un programa secundario de la Sader), reventó la sesión en la que en todo caso, habría de aprobarse un proyecto inmobiliario denominado Monte Blanco del empresario Eduardo López.

Un oficio mandado por la espuria Síndico Ruth Calderón en la que denunciaba la violentación de la sesión anterior donde pretendían correr a dos funcionarios no ligados al monrealismo fue el pretexto, pero en el fondo, nos comentan que en realidad, detrás del nuevo boicot, estaría la solicitud de regidores para que les “donaran” unos terrenos en el nuevo fraccionamiento, a lo que el empresario se negó y por lo tanto, no se apersonaron para darle quorum al respectivo.

Lo curioso es, que no han salido de viva voz, en rueda de prensa ni presentando sus argumentos ante los medios para reafirmar sus dichos “filtrados”. A todo esto, no conformes con esconderse de las cámaras, se atrevieron a refugiarse a oscuras en la oficina de Calderón y tras – medio sondear que el Ayuntamiento se encontraba en aparente soledad-, salieron a hurtadillas del despacho en una ridícula actitud de confrontamiento.

Y es que, Ruth, quien ha protagonizado varios berrinches al interior, como el hecho de pedir “muestras de voluntad” para llegar a acuerdos, pide la restitución de colaboradores esenciales porque ella por sí misma, no tiene conocimiento profundo ni de la Ley Orgánica ni de los procedimientos y eso, ha sido demostrado una y otra vez en sendos videos. Para cumplirle el capricho, le comisionaron a un asesor que ha llevado los asuntos de sindicatura en las últimas tres administraciones, pero ni con eso, la pupila de David tuvo a bien ser contestataria de forma positiva.

A razón de lo anterior, el alcalde apoyado por su nuevo coordinador jurídico, decidió aplicar el reglamento interno para los faltantes que fueron 8 de los 16 integrantes que en el artículo 119 establece “cuando algún integrante del Ayuntamiento no asista una sesión, a la reanudación o abandone sin causa justificada será sancionado con la perdida de su dieta correspondiente a diez días y será donada a alguna institución de beneficencia pública que determine cabildo”. Sin embargo y a raíz de la determinación, sería pertinente conocer el número de faltas de cada uno de los integrantes y de las veces que ha sido sancionado por tales motivos, de lo contrario, la aplicación de la normatividad sería un mero asunto coyuntural responsivo y en caso de que así fuese, la propia responsabilidad de la indisciplina recaería en el alcalde, más allá de los acuerdos políticos y la correlación de pedimentos.

La lucha por el control político del Ayuntamiento contra la marca que no soporta por mera ambición vulgar las rebeldías, y menos aún, de un joven alcalde que comienza su trayectoria, la cuál a un año avizora candidaturas de gran calado, ha enmarcado a la administración como la antítesis de los postulados lopezobradoristas de fondo, aunque en la práctica, parece que la sustentan de forma adecuada, contradicción tras contradicción.

La novatez del alcalde no ha podido trascenderse ni con la llegada de viejos lobos de mar perredistas como Iván de Santiago ni Gerardo Espinoza, y eso ha permeado en la sensación manifiesta de que Mejía no puede amainar los embates de inexpertos y burdos correligionarios de un funcionario mediocre y poco sagaz de tercer, mejor dicho, cuarto nivel.

La respuesta de Ulises ha sido una campaña en redes sociales aludiendo los “logros” de su gobierno, 5800 baches tapados, las marchas exploratorias, paquetes de apoyo a viviendas, la participación de jóvenes en actividades culturales y algunos puentes pintados son las banderas principales del cambio; pero de fondo, programas como Zacatecas Enamora, Prevención de Adicciones y de la Violencia han sido un fracaso evidente.

Se añade además, que la capital no ha podido contener la inseguridad en delitos del fuero común, los robos a casa habitación, violencia intrafamiliar, robo de vehículos y violaciones son una constante como lo indican datos de Semáforo Delictivo y el propio Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. No se puede alegar “tengo otros datos”. El tema del agua potable, que fue un eslogan de campaña tampoco ha sido resuelto, Ulises se comprometió a dotar del vital líquido a colonias marginales en los primeros seis meses, pero hasta el momento siguen los problemas agudos en la periferia.  En este sentido, ¿cómo es posible que el alcalde tenga de 4 a 6 policías municipales comisionados a su seguridad personal y la de sus negocios en la García Salinas mientras en Plaza Bicentenario, la Fenaza, Alma Obrera, CTM y la Minera los asaltos están a la orden del día?.

No ha sido un año fácil para el alcalde, quien ha mostrado buenas intenciones, pero ahora, ha visualizado que la política así como la administración es más que audiencias públicas, espots con Angela Aguilar y presencia en cualquier evento que nada abonan a la formación de cuadros. Ulises ha cumplido un año como todo novato, ahora se trata de madurar sin olvidar principios iniciales, y eso, eso es lo complicado porque en el camino, muchos no pueden regresar del umbral de la vulgar ambición.

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