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La triste historia de la Síndico capitalina


La triste historia de la Síndico capitalina

Por Andrés Vera Díaz

En mayo todo comenzó a dispararse como una vorágine , de esas que inundan con su oscuridad los apacibles amaneceres capitalinos. Era insostenible el cargo de Juan Manuel Rodríguez como Secretario General del Ayuntamiento por las evidentes complicidades en conflictos de interés con su amigo, con su compadre recomendado.

La coyuntura por hacerse de un cargo condicionado a la marca Monreal se presentaba aunque fuera en ese entonces, un foco de corrupción al interior de una administración que ha pretendido limpiar las mañas implantadas ideológicamente desde muchos trienios atrás. El motivo ni las formas importaban. Dicen que en la política la representatividad más la percepción es lo que cuenta. Triste verdad para quienes sustentan en la mediocridad y la simulación su forma de vida en el oficio o profesión.

Desde ahí, la pugna entre Mejía Haro y la Síndica Ruth Calderón comenzó a tener tintes beligerantes. Sin puntos y aparte, la novela retórica dejaba un prólogo de cordialidad mínima entre el voraz grupo comandado por el desorganizado coordinador de ganadería para adentrarse en narrativas feroces, como si se tratase de un texto tragicómico protagonizado por la inutilidad y tosca praxis política. Atributos plenos, características singulares de un ambicioso clan.

El respaldo de los regidores allegados al exsenador fue infructuosa políticamente y claro, en términos de estricto rigor jurídico ni las manos metieron por lo que la salida del “Manix” dejó un amargo sabor de boca para la pupila de David. El primer golpe atestado a la simulación y combate a la corrupción daba frutos maduros, exquisitos al paladar de la Cuarta Transformación.

Sin embargo, sabido es el egocentrismo y egotismo de los jefes políticos fresnillenses, que una derrota es una afrenta formal a su fastidiosa lírica: “amor con amor se paga”, cuya antítesis es “odio con odio se paga” y siempre, siempre responden así a menos que exista una inclinación “física” como forma de arrepentimiento y sumisión; por eso, inconformes con el golpe, comenzaron a operar sin sustento legal, “denuncias” ante la LXIII Legislatura por supuestos malos actos en los procedimientos de adquisición de servicios y contratación de obras.

Pero desmenucemos la segunda parte de la historia. La Ley Orgánica del Municipio de Zacatecas establece que la Síndica o Síndico Municipal tendrá las siguientes facultades y obligaciones:

  1. Ostentar la representación jurídica del Ayuntamiento;
  2. Vigilar el manejo y aplicación de los recursos, de conformidad con el Presupuesto de Egresos;
  3. Suscribir, en unión con el Presidente Municipal, actos, contratos y convenios que tengan por objeto la obtención de empréstitos y demás operaciones de deuda pública, en los términos de las leyes de la materia.

Además, dentro del marco normativo, la Sindica debe prácticamente autorizar contratos de cualquier especie con el Ayuntamiento. Los convenios legales con terceros deben pasar por su escritorio para su riguroso análisis. Es decir, ¿cómo la síndico denuncia traspasando las funciones y obligaciones de la Contraloría Municipal, probables actos de corrupción en contratos que ella misma autorizó?.

Aunque en la última reforma a la Ley Orgánica con fecha del 11 de junio de este año, se estableció que la Síndica en conjunto con la Tesorería y la Comisión de Hacienda y Vigilancia que preside la primera, conformarán el dictamen de la cuenta pública del año fiscal anterior; es decir, que la del 2019 se presente en tiempo y forma ante la Legislatura en 2020, debe en todo caso, no incluir las observaciones que se hacen de la propia administración puesto que debieron ser solventadas ante la Contraloría interna. Bajo la dinámica de la denuncia de Ruth Calderón por supuestos malos manejos administrativos, se saltó el hecho de que sea la propia Contraloría del Municipio quien requiera que se aclaren y en todo caso, subsanen señalamientos, pero no una queja directa al poder legislativo, quién por esta razón, se declarará incompetente como instancia para tal efecto. La Contraloría Municipal es en términos coloquiales, la auditoría y la función publica de este nivel de gobierno.

Así lo establece la propia Ley que señala las obligaciones de dicho despacho: Artículo 105, Facultades de la Contraloría Municipal

Son facultades y obligaciones del titular de la Contraloría Municipal:

  1. Vigilar y verificar el uso correcto de los recursos propios, así como los que la Federación y el Estado transfieran al Municipio, de conformidad con la normatividad establecida en materia de control y evaluación;
  2. Inspeccionar el gasto público municipal y su congruencia con el Presupuesto de Egresos;
  3. Inspeccionar y vigilar que las dependencias y entidades de la administración pública municipal cumplan con las normas y disposiciones en materia de:a) Sistemas de registro de contabilidad gubernamental; b) Contratación, basificación y pago de personal; c) Contratación de servicios y obra pública; y d) Adquisición, arrendamientos, conservación, uso, afectación, enajenación y baja de bienes muebles e inmuebles, registro, valuación y valoración del patrimonio, almacenes y demás activos y recursos materiales de la administración municipal;
  4. Auditar y vigilar el cumplimiento de las disposiciones en materia de planeación, presupuesto, ingresos, contabilidad gubernamental, financiamiento, inversión, deuda, patrimonio, fondos, valores y exenciones o deducciones de impuestos o derechos municipales, por parte de la administración municipal;

Es decir, la Síndico a pesar de presidir la comisión de Hacienda y Vigilancia, no es la responsable de auditar las acciones de gobierno, sino de su vigilancia y en todo caso, al detectar alguna posible irregularidad debe notificarla a la Contraloría para que esta a su vez, requiera complementación de aspectos legales faltantes, sean aclarados y finalmente, solventados. De ahí, que la Legislatura, ya en voz de varios diputados en las charlas tenues de pasillo, han expresado como secreto a voces, que la “denuncia” de la peona monrealista no procede, y esa será, otra batalla perdida contra el joven alcalde.

Pero a partir de este asunto, quién en una de las radios con menor credibilidad en el estado, declaró a ciegas, nublada ante la parálisis intelectual de asesores y de los padrinos que “David Monreal era su líder político”, y en el marco de la pugna “jurídica – grillera” contra el alcalde, la demorada cabecilla de regidores obstaculizadores, exhibía como el rayo a plomo que cae al mediodía, que el trasfondo de las grillas baratas contra Ulises es siempre por el mismo temor de los Monreal y que promueve el impedimento a ultranza del desarrollo de otros políticos en base al verdadero trabajo y esfuerzo.

La inefable idiosincrasia de la marca se dejaba sentir de nuevo, cuándo ante dos derrotas al hilo contra un empresario que ejerce su primer cargo público, decidieron ahora emprender un frente contra la ratificación de Iván de Santiago como el nuevo secretario del Ayuntamiento. Una reunión entre Calderón y los regidores monrealistas, pretendían con ese ridículo posicionamiento partidista que leyó sin capacidad de debate, y que según su argumento era el arribismo de cuadros con extracción política diversa del pasado (olvidando sus puestos anteriores en gobiernos priistas o que además, su propio esposo de nombre Jaime Buenrostro apoyó de forma incondicional la relección de la tricolor Norma Castorena en el sindicato de Salud), difuminar la llegada del exdiputado y exalcalde de Villanueva al cargo. Pero además, el plan era imponer a Tete Inguanzo en la posición, si, la hija de un empresario hotelero que tras años y años de ferviente sumisión a los gobiernos del PRI, por un capricho antialonsista, se colocaron en la palestra del monrealismo por pura conveniencia en el proceso electoral pasado.

 

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Publicada por PerióMetro en Sábado, 10 de agosto de 2019

De nuevo, y como ciclón, el alcalde capitalino quién a pesar de tener también un pasado amarillo, tundió la afanosa parafernalia de seudomorenistas que en nada aportan a la Cuarta Transformación y se cuelgan del discurso nacional como única forma de legitimación social. Sí, a pesar de haber sido soles aztecas, ahora, quienes se han convertido en la férrea oposición al antiamlismo en la práctica, demuestran con hechos que son los principales promotores de la metamorfosis sistémica e ideológica profunda que pretende el presidente.

Esta es la triste historia de la Síndica, quien vendió su alma al diablo por unas migajas y ahora, los restos de pan duro tratar de recogerlos otros grupos de la marca, encabezados por la delegada que tiene como pieza para el 2021 en la capital (por favor lector, no oculte sonoramente su risa), a Kike Rayas. Pero ante el tiempo coinciden en un asunto, la cuñada de David, Verónica, invita a la Síndico a eventos de la Coordinación de Programas sin respetar el protocolo básico y para lucimiento de la marquita. Sin la debida atención a las formas, se pasa por alto que sea el alcalde quien represente al municipio en “los eventos del gobierno federal” y en todo caso, a un representante del ayuntamiento que sea vinculante. No, invita a quien deja más en rídículo al nefasto clan.

Hasta aquí este capítulo tragicómico.

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