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Crédito Ganadero, la corrupción a flote


Crédito Ganadero, la corrupción a flote

Por Gabriel Contreras

Desde sus orígenes como un “programa prioritario” del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el Crédito Ganadero a la Palabra nace entre la opacidad. Medios de comunicación, partidos políticos y gremios agropecuarios, posterior a la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, señalaron la intención de llevar a la discrecionalidad el reparto de apoyos a los productores ganaderos.

Obligada por la opinión pública y la sentencia de distintos actores políticos, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) diseñó, a marchas forzadas, los nuevos Lineamientos de Operación del Programa Crédito Ganadero a la Palabra, de reciente creación. Las normas fueron publicadas apenas unos días antes de que concluyera el plazo legal para presentarlas, el pasado 22 de febrero.

Anteriormente, desde el mes de octubre del 2018 David Monreal Ávila, como promotor de la Cuarta Transformación sin un nombramiento formal, presumió que lograría una gestión monumental que rondaba los mil millones de pesos para la compra y distribución de hato ganadero de calidad genética, sano y en edad reproductiva, en al menos trece entidades entre las que se encontraba Zacatecas.

Mil millones de pesos que, vistos entonces, serían repartidos a gusto del funcionario, pues no se tenían previstas aquellas reglas de operación que dieran formalidad a la política ganadera. Un negocio jugoso.

En su estado natal, el hermano menor de Ricardo Monreal, propuesto para ocupar la Coordinación Nacional de Ganadería, teóricamente abriría la llave de recursos de una supuesta bolsa de 800 millones de pesos que nunca llegó. El presupuesto 2019 derrumbó las expectativas del fresnillense, con apenas de 300 de los mil millones prometidos para distribuir en todo el país. Supuestamente, Zacatecas tendría garantizada una tercera parte del limitado recurso.

Envuelta en sus singularidades, la entrega de ganado comenzó el mismo día que se publicaron las reglas de operación. El municipio de Salto de Agua, Chiapas, sería el testigo de la entrega de especies pecuarias a crédito, ya fuera en forma de pago con las crías que obtuviera el productor, a través de la producción de derivados de los animales, o a fondo perdido si el productor no tenía suerte en elaborar ninguna de las anteriores.

No había concluido ni el primer semestre del Crédito Ganadero a la Palabra cuando las primeras anomalías fueron expuestas en los medios de comunicación. En el mes de mayo, productores de las entidades de Veracruz y Zacatecas evidenciaron el reparto de ganado en condiciones insalubres, o que tenían como destino los rastros.

Vacas enflaquecidas, infectadas con diversas plagas, no alcanzaban las especificaciones que los mismos lineamientos aprobados en febrero determinaban como “componentes de repoblamiento de hato ganadero”. David Monreal Ávila únicamente atinó a resolver un “si no les gusta, no se lo lleven”.

Así lo aseguró durante la entrega de apoyos del Crédito Ganadero en el municipio de Ojocaliente, el 11 de mayo, como respuesta a los primeros reclamos de los productores zacatecanos. De esta forma, los lineamientos fueron desconocidos por el Coordinador Nacional de Ganadería, autoridad que estaba obligada a supervisar que la compra y distribución de especies cumpliera con lo establecido por la reglamentación.

Ahora, de nueva cuenta David Monreal se deslinda de sus atribuciones y obligaciones como el funcionario que encabeza el Crédito Ganadero a la Palabra, y en respuesta a los recientes reclamos de los agremiados de la Unión Ganadera Regional del Istmo (Ugrit), en el estado de Oaxaca, insiste en que los beneficiarios “no deben aceptar” las especies que no cumplan con los requisitos del mismo programa.

¿Supervisó o no la compra de animales? ¿De haberla supervisado directamente, por qué no verificó que las especies adquiridas estuvieran en los rangos establecidos? ¿Por qué entregar apoyos gubernamentales que no cumplían con los lineamientos del Crédito Ganadero? En cualquiera de estas tres preguntas, la responsabilidad del Coordinador Nacional sobresale y queda en duda.

David advierte, además -desde su sitio web personal, infringiendo el 134 constitucional- que dentro del programa de apoyo a los ganaderos habría “cero tolerancia a la corrupción”. No lo parece así cuando la promesa viene de una autoridad responsable de los procedimientos administrativos detrás de la entrega de hato ganadero, la misma autoridad respondiente en los eventos donde se distribuyen los animales a los beneficiarios.

El Coordinador Nacional de Ganadería tendría que haber promovido las denuncias “para dar inicio a los procedimientos legales correspondientes”, según afirmó en su “columna”. Contrario a esto, David Monreal pidió a la población que se presentara ante los funcionarios que la gente denuncia (él entre los mencionados), para poder dar cauce a las anomalías. Un deslinde evidente.

A la fecha, el fresnillense sigue en omisión frente a la Comisión de Ganadería de la Cámara de Diputados. El órgano legislativo solicitó, desde el pasado 24 de febrero, informara “cómo se realizó la compra del ganado, quiénes fueron los responsables de la selección y cuáles fueron los indicadores para elegir el mismo.” La petición quedó asentada en el oficio LXIV/CG/0060/2019, firmado por Eduardo Ron Ramos, presidente de la comisión.

Sin respuesta ni información, el Crédito Ganadero a la Palabra sale a flote entre ilícitos que le cobrarán factura en el futuro del aspirante e intermediario ganadero.


#Casualidades: En Zacatecas, otra ilegalidad asoma plena en la entrega de especies pecuarias. Específicamente en el municipio de Guadalupe, Julio César Chávez Padilla aportó 1.5 millones de pesos al Crédito Ganadero a la Palabra, como lo anunció en un evento, el pasado 11 de marzo.

En los Lineamientos de Operación del Programa nunca se abrió la puerta para la concurrencia de recursos entre gobierno federal y gobierno municipal, por lo que Chávez Padilla tendría que explicar por qué destinó un millón y medio de pesos de sus recursos en “reforzar el programa federal”.

El anuncio se dio justo cuando David Monreal ha solicitado el apoyo de distintos presidentes municipales en Zacatecas para que destinen recursos a sus eventos o a la concurrencia no prevista que soporte la escasez de recursos en la que se encuentra el Coordinador Nacional, razón por la cual dejó de entregar especies en Zacatecas desde hace algunas semanas.

Pero no es la falta de presupuesto la que empuja a David a permanecer casi ajeno a la candidatura de su sobrina, Eldaa Catalina Monreal Pérez, para la dirigencia estatal de Morena. Después del tour de Catalina en algunos medios de comunicación, muy escogidos, fueron ausentes las muestras de apoyo del Coordinador de Ganadería y su “equipo”.

La desarticulación obedece a la forma en cómo David sistematiza, aleatoriamente, su trabajo de funcionario y de postulante a candidato. Apenas este lunes el “equipo” del fresnillense tuvo su primera reunión para “las valoraciones de las giras [de AMLO por Zacatecas] y el tema de Caty”. Así, un tema nada más, no una candidatura.

El primer mensaje de Catalina en los medios no fue para la militancia de Morena en el estado, sino para la opinión pública local. La comunicación tendió a diluirse, naturalmente, porque alguien imaginó que una serie de entrevistas casi al entrar el fin de semana –cuando la agenda pública minimiza su dinamismo- sería una buena idea.

Un segundo mensaje también quedó muy claro: Omar Carrera Pérez no tendría el favor del coordinador de senadores de Morena, para pelear por la dirigencia local del partido. Ricardo abre su propio espacio en el partido, y en el equipo de David están obligados a generar las condiciones para el control que pretende el hermano mayor en la designación de candidaturas.

Hermanos sí, familia sí, juntos también, pero no revueltos.

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