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Los groseros convenios con medios de comunicación


Los groseros convenios con medios de comunicación

Por Andrés Vera Díaz

No es la primera vez que sale a la luz pública un monto exacerbado, inflado desde su origen y en contravención a la política de austeridad que tanto se pregona desde la administración estatal.

4 millones 176 mil pesos es el contrato que se exhibió ayer entre Víctor Armas, quien dirige el medio de comunicación “Ecodiario” y el gobierno de Zacatecas. Una cifra por demás engordada, burlona y cínica ante los ojos de quienes estamos insertos en este mundo de las noticias puesto que no se justifica en base a los propios lineamientos que condicionara la oficina de Comunicación Social que encabeza Héctor Alvarado.

Seguramente, esos medios o “periodistas” que son beneficiados con sumas tan importantes de recursos públicos dirán que este texto es un reproche basado en la envidia y esa inferencia se soporta desde la idiosincrasia del influyentismo ramplón, desde el amiguismo y el compadrazgo; pero nada más alejado de la realidad, es que un medio de corto alcance, recientemente creado y cuyo dueño tan sólo hace algunos meses fue funcionario estatal y candidato tendrían el derecho legítimo de embolsarse tal cantidad.

Sin línea editorial crítica, con posicionamientos a ultranza oficialistas, con columnas redentoras de la cada vez más contradictoria política estatal, demuestran que Armas no salió del gobierno, le es pagado un salario disfrazado de convenio por un trabajo que ni trasciende, ni informa ni fomenta el análisis.

Entiendo que existan medios con amplia cobertura y aunque su línea informativa no sea de mi agrado, por lo menos poseen un grado de cobertura tal que pudiera en todo caso, justificar convenios anchos como los que poseen algunos, sin embargo, tampoco se ajustan a la medianía ni a la congruencia de la crisis financiera que enfrenta el estado como un todo.

Empresarios que son rescatados económicamente hasta en tres ocasiones desde Miguel Alonso a Alejandro Tello, otros que pagan miserias e impiden reconocimientos a sus reporteros y se suman los que pagan en efectivo parte del salario para evadir prestaciones de Ley, son las formas de operación de las “grandes” marcas.

En un texto anterior, señalaba que Periometro.com obtuvo un contrato de publicidad por 20 mil pesos más IVA mensuales en este 2019, cifra inclusive, risible en comparación al supuesto grado de influencia informativa que posee Ecodiario. Periometro tiene 53600 likes en Facebook y un promedio de 6 mil visitas diarias al sitio web, lo que en términos matemáticos, triplica los números de Armas, sin embargo, la negociación para la obtención del convenio por la cantidad del medio oficialista, parece estar más sustentado en negociación política que en la verdadera razón de informar.

Desde el año pasado, Héctor Alvarado pidió como condición para la posibilidad de obtener publicidad oficial que deberían considerarse varios lineamientos, como es la antigüedad del medio, nivel de influencia, estadísticas de Facebook y Google Analytics, de tal forma, que éstos determinarían la cifra a convenir, sin embargo, a pesar de lo anterior, muchos medios de mayor alcance al neonato Ecodiario, obtuvieron cifras muy por debajo de 4 millones 176 mil pesos. ¿Bajo qué criterio se otorgó dicha cantidad, que demostraron estadísticamente, realmente realizan un trabajo periodístico como tal, han realizado investigaciones que han sido replicadas por medios nacionales o han derivado en el cambio de políticas o hechos tangibles?. La respuesta rotunda es, no.

En lo personal, una cifra ajustada a la realidad económica, expresa la congruencia de quien ha decidido vivir por convicción en la justa medianía. “No soy un ambicioso vulgar” diría un senador, pero bueno, hay niveles de calidad moral; por otro lado, hay quienes piensan que admitir esa forma de vida es mediocridad y conformismo, pero aceptar grandes cantidades por medios intrascendentes que viralizan posturas lameboteras y creen que porqué su pluma o voz modifican el estado actual de las cosas, resultan ser sí, ambiciosos vulgares.

Gran discusión existe cuándo se exhiben este tipo de contratos acerca de su legalidad y moralidad. Desde que se extiende el documento firmado se admite como tal, pero en términos éticos, ¿cómo se atreven a señalar que hace falta recurso para el magisterio, para carreteras, para seguridad, para educación, cuándo se erogan cantidades significativas por un mero interés político o de negocio tripartita?. ¿Cómo se premia a un personaje que convirtió el tema de la presa Milpillas en un calvario y en cuyo ámbito de negociación, desaparecieron “misteriosamente” 75 millones de pesos de los 150 que habían sido erogados para pactar con ejidatarios?. ¿Está enterado el Gobernador de este tipo de tratos en los que se alimenta la sospecha del diezmo o la sociedad de facto?. ¿Dónde queda la transparencia, la austeridad y el gobierno diferente?. No me opongo a contratos con reporteros o periodistas como prestadores de servicios para proyectos en específico, inclusive es legítimo cuándo se tiene el conocimiento requerido y en este tenor, los ingresos son aplicados en beneficio directo de la misma sociedad; pero cuándo se regala el recurso por meras filias sin la comprobación tácita del beneficio o la promoción de formas libres de pensamiento, ¿se justifica?.

Es curioso cómo hasta políticos de “izquierda” comparten las “notas” de Ecodiario a sabiendas de contratos groseros, infames, pero reprochan la crítica y envilecen el trabajo de reporteros a quienes le son achacados con imágenes hechas en paint, supuestos pagos por 2 mil pesos. Esa es la forma de acción tanto de unos como de otros. Para mí, es mejor conservar la dignidad, porque así, puedo enfrentarme a quien sea mirándolo a los ojos, y en todo caso, si por el presente texto deciden quitarme el convenio que lo hagan. A tribunales nos iremos porque mi forma de pensamiento ni mi línea editorial están a la venta. Al tiempo.

Ah, felíz mes de la Libertad de Expresión.

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