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AMLO vs AMLO


AMLO vs AMLO

Por: Alfredo Valadez Rodríguez  / Especial PERIÓMETRO

Hace unos días, el presidente Andrés Manuel López Obrador tomó una decisión polémica, y contradictoria a la posición política que tuvo durante más de 12 años y a su discurso crítico, que lo llevaron a ganar la primera magistratura del país, con el apoyo de más de 30 millones de electores: Ponerle escoltas de seguridad a los ex presidentes Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, dos de los principales responsables de la crisis política, gubernamental y de seguridad, por las que atraviesa el país.

La decisión inconstitucional, la tomó el señor López Obrador en medio de la creciente ola de violencia criminal y de la enorme inseguridad que continúa presentándose en la mayor parte de los estados del país, cuando decenas de millones de mexicanos padecen la incompetencia y corrupción de los cuerpos de seguridad pública en los tres niveles de gobierno: municipal, estatal y federal, y lo primero que se esperaba era una contención y combate efectivo a las organizaciones criminales.

Pero todo parece indicar que, una vez que López Obrador  asumió la presidencia, se enteró de la dimensión gigantesca del problema, multifactorial, y consiente de sus limitados recursos humanos, financieros y cronológicos, ha optado mejor por  “administrar” el problema.

La Guardia Nacional es a fin de cuentas, un nuevo cuerpo militarizado, -cuestionado por la propia ONU-, que de entrada disputará territorio, presencia y competencia operativa y mediática, al Ejército Mexicano y a la Marina Armada de México. Pero no hay más herramientas para hacer la tarea. Porque la sociedad misma ha comprobado a precio de sangre y muerte, que las policías civiles, estatales y federales, no pudieron o no quisieron resolver el problema. Por corrupción, por colusión o por incapacidad, lo que sea.

Frente a todo este escenario, cuando millones de mexicanos, desde niños a ancianos, viven en la zozobra que les produce el cotidiano riesgo de sufrir robos, violaciones, asaltos, secuestros o extorsiones, por parte de múltiples organizaciones de la delincuencia organizada, en una economía precarizada donde ni en sueños la mayor parte de la población jamás podrá costearse un cuerpo de seguridad personal y guaruras para su seguridad y la de sus familias, el presidente López Obrador decidió pagarle, con recursos públicos, guaruras a Fox y Calderón.

Claro se dirá que el nuevo presidente de México les había quitado ya las excesivas prerrogativas absurdas que recibía cada ex presidente del país o sus congéneres (Sasha Montenegro), que eran equivalentes a una pensión mensual de 5 millones de pesos para cada uno, más otras subvenciones que incluían a un centenar de guaruras para cada uno de ellos y sus familiares, con personal del Estado Mayor Presidencial, que ya desapareció.

Pero al asignarles guaruras, integrantes del Ejército Mexicano a Fox y Calderón, el primero que debiera sentirse traicionado, debiera ser el propio López Obrador.

Hace más de cinco años, en octubre del año 2014, durante el recorrido permanente que el tabasqueño realizó en todo el país, visitó una población muy cercana por cierto a Zacatecas, muy golpeada también por la violencia e inseguridad: Huejuquilla, Jalisco.

En aquel evento, López Obrador criticó severamente a los panistas Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, porque “ayudaron al priista Enrique Peña Nieto para robarse la Presidencia de la República en el 2012 y con ello a mantener el régimen corrupto y su propia impunidad”.

Pero el pasado 5 de abril, el ex presidente Vicente Fox Quesada, hizo una denuncia pública a través de su cuenta de twitter, en la que advirtió que “esta mañana un comando armado pretendió entrar a mi casa. Es una situación grave y que requiere inmediata atención.

Hago directamente responsable de la seguridad de mi Persona, de mi Familia y de mis Bienes al presidente Andrés Manuel López Obrador”.

Como dijo en un análisis Gerardo Fernández Noroña, “¿Y por qué si ya estaba ahí ese comando armado, por qué no entró a su domicilio?”, esto es, si ya estaban ahí los sujetos armados, con todas las ventajas que eso podría suponer, ¿Por qué no ejecutaron la acción que se supone iban a realizar?

Pero no hubo tal. Una vez más, Fox habría mentido, como lo sabe hacer desde hace muchos años. Quizá se trataba de un grupo de escoltas de seguridad de algún vecino de la familia Fox-Sahagún. ¿Comando armado? Miles de personas de todo el país han tenido la terrible experiencia de ver y conocer la cruel intervención de una célula criminal, su determinación imparable, cuando van a ejecutar alguna acción.

¿Por qué Vicente Fox no reprochó la inseguridad y la presencia de un “comando armado” afuera de su rancho en San Cristóbal, al incompetente gobernador de Guanajuato?, por cierto emanado de su propio partido el PAN.

Sin embargo esto dio pie para que Andrés Manuel López Obrador tomara una decisión política, costosa para él, pero mediática y de contención: asignar a cada ex presidente panista, a Fox y Calderón, ocho escoltas del Ejército Mexicano, es decir pagados con los impuestos de todos los mexicanos.

López Obrador instruyó al Secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, para que se asignara de “manera indefinida”, guardia personal a los ex presidentes panistas. Tras esa decisión, Vicente Fox, agradeció “a nombre personal y de mi familia, aprecio la pronta respuesta del Señor Presidente. Deseo paz y seguridad para mi país”.

Luego el propio López Obrador reveló que desde enero, su gobierno ya otorgaba protección con un grupo del Ejército Mexicano a Felipe Calderón Hinojosa y a su familia, es decir, al principal responsable de haber desatado la absurda y no planificada “guerra contra el narcotráfico”, que al paso de los años baño de sangre y convirtió en un panteón a todo el país.

“En el caso del ex presidente Felipe Calderón, él me escribió una carta explicando que tenía una preocupación por lo que había llevado a cabo durante su mandato en materia de seguridad pública. Y también solicité de manera reducida, pero eficaz, que se le garantizara protección”.

AMLO contra AMLO. Con su decisión, el presidente de la república incluso contravino la Ley de Austeridad Republicana que propuso Morena ante el Congreso de la Unión –aún en trámite-,   que incluye la prohibición expresa para los funcionarios públicos, de todos los niveles, de contratar guardaespaldas personales con recursos públicos.

Paradójicamente, apenas cinco días después de haber agradecido la asignación de soldados para su protección personal (en lugar de pagar guardias de seguridad privada, como hacen muchos empresarios de este país), Vicente Fox se le “volteó” de nuevo a López Obrador, pegándole con un nuevo twitazo el 10 de abril:  “@VicenteFoxQue ¿Y el compromiso de la pacificación? ¿Para cuándo?

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