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Alejandro Tello y el arte de mentir en política


Alejandro Tello y el arte de mentir en política

Por Alfredo Valadez Rodríguez / Especial – PERIÓMETRO

Hace casi tres siglos, en el lejano 1733, el escritor Jonathan Swift escribió en la entonces incipiente ciudad industrial de Amsterdam, el libro “El Arte de la Mentira en Política”, que incluye una brillante introducción de Jean Jaques Courtine.

En ese texto quedaron plasmadas muchas citas y expresiones que parecen una guía de catequesis, con proposiciones inamovibles, de culto, para gran parte de la clase política y gobernante –corrupta-, de nuestros días, en todo el mundo.

Una de esas proposiciones, es la cuestión: ¿Conviene engañar al pueblo por su propio bien?, expresado de otra forma “El arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables…”.

Pero ¿Cómo mentir al pueblo? ¿En qué proporción? Entre muchas “recomendaciones” a los gobernantes (reyes, condes, duques… mandatarios), se  plantea que la mentira en política, sin embargo, debe ser proporcional a la verdad, y cuidar los términos de temporalidad en que se expresan:

“No sería prudente fijar las predicciones para el corto plazo; se corre el riesgo de quedar expuesto a la vergüenza y a la turbación de verse pronto desmentido y acusado de falso”. Hasta aquí las referencias al libro de Swift.

El pasado martes 12 de marzo, el Contador Alejandro Tello Cristerna, hizo caso a su concienzudo cuerpo de asesores y comunicólogos, y decidió presentar una suerte de “informe”, por llegar a la mitad de su periodo gubernamental. Alcanzó la cresta de su mandato. Todo lo que venga, será de bajada. Comenzar a preparar las maletas porque, después de todo, él ya cumplió sus compromisos “firmados ante notario”. ¿O no?

En un acto con parafernalia mediática montada ex profeso (honrando la política lópezportillista “no pago para que me peguen”), el Contador se puso a leer un discurso de 36 páginas, que contenían 4 mil 322 palabras, algo así como 27 mil caracteres. Un documento largo, y lleno de lugares comunes, de algunas verdades –a medias-, y muchas ficciones.

Eso sí, en algunos momentos se sinceró: “Hoy y aunque duele decirlo y no me resisto, nuestro Zacatecas es un estado dividido, confrontado, y en donde nadie busca ceder”. Pero no dijo nombres. Y siguió en ese tono, “Nadie aceptamos se toquen nuestras condiciones o privilegios, y los intereses particulares están por encima de los comunes”.

Pero enseguida, Tello Cristerna se agarró de su recurso preferido, la justificación: “Me ha tocado gobernar en tiempos muy complejos, un Estado sin recursos, hipotecado” (¿Hipotecado por Miguel Alonso y sus ex funcionarios, entre ellos él mismo?); “en donde la violencia es cotidianidad nacional” (pero sobretodo en el ámbito de su informe y competencia, cotidianidad estatal, le faltó decir), “y en donde un nuevo régimen (el de López Obrador) en el cual tengo grandes expectativas (¡Já!), llega al país generando de entrada natural incertidumbre (¡Qué bonito golpe bajo… te acaricio, luego te descuento!).

Luego el Contador profirió un acicate verbal, dirigido al exigente populacho: “No podemos exigir o pretender soluciones inmediatas, a problemas enquistados y no atendidos históricamente y de todos conocidos (Históricamente ¿Desde la época de la colonia española? ¿Desde la guerra de Tenamaxtle en el Cerro del Mixtón? ¿Desde la etapa liberal de Francisco García Salinas? ¿De Genaro Borrego, nuestro primer gobernador neoliberal para acá?).

“Las cosas no se solucionan por inercia de la noche a la mañana, se requiere de compromiso y sacrifico y lleva tiempo y mucho desgaste lograrlo” (La verdad, sí luce muy desgastado), “… sería más fácil solo administrar, dejar pasar, quedar bien y comprometer el futuro de esta entidad como se ha hecho y que ya no soporta más (¡Pero si es todo esto justo lo que ya hizo!).

Pero enseguida, el Contador se confiesa al borde de sus límites: “Estoy tranquilo, no conforme, he hecho lo más que he podido, quisiera haber hecho mucho más en este tiempo” (¿Qué ya se va?)

También, confesó en su rosario de justificaciones, hay cosas que no ha encontrado al gobernar Zacatecas: “Nuestro estado requiere un gobierno con equilibrios, los estoy buscando” (A confesión de parte, revelo de pruebas)

Y aunque ha sido el principal defensor de oficio de Miguel Alonso Reyes –para no abrir ninguna investigación seria y profunda sobre la gravísima malversación de recursos públicos en ese sexenio-, el Contador reiteró las graves condiciones financieras en que hace dos años y medio encontró la administración pública: “un estado que en lo económico se recibió soportado con alfileres”.

Bueno, un señalamiento tan arriesgado y que podría herir la delgada piel de su antecesor, no la expresó Tello Cristerna gratuitamente, pues ante tales condiciones financieras adversas, justificó una vez más, el estado de Zacatecas “requería de decisiones costosas e impopulares y las tomé pese a los costos. No llegué a esta encomienda a generar aplausos”. (¿Qué?), (¿Cómo?), (¿No se refirió a garantizar impunidad a Miguel Alonso Reyes y sus cómplices verdad?)

“Decisiones costosas e impopulares… y las tomé pese a los costos”. ¡Uf! ¿Sí saben “las Audiencias” a qué se refirió el Contador verdad? Pues al grave endeudamiento que Alejandro Tello Cristerna contrató, al principio de su sexenio, con cargo al erario. Aunque muy seguido, pronuncia la gran mentira de que él es “el único gobernador”, que no ha endeudado con un solo peso a Zacatecas. Pero esta vez, se confesó, sin revelar su pecado.

Pero aquí lo recordamos, porque simplemente, “las Audiencias”, tienen derecho a estar enteradas, y a no olvidar. Fue un empréstito de 7 mil 341 millones de pesos, que Tello Cristerna contrató con la banca comercial, para “reestructurar” la deuda pública que Miguel Alonso Reyes le heredó, de 12 mil millones de pesos. Una “reingeniería financiera”, muy costosa.

La justificación fue “brillante”: en lugar de que el Estado de Zacatecas pagara durante los próximos 12 años, mil millones de pesos anuales, se decidió “llevar la deuda” a un plazo de pago de 20 años, con pagos anuales menores, de 700 millones de pesos. Al final, se pagarán en total 14 mil millones de pesos… más todos los intereses inflacionarios que se acumulen.

Antes de incursionar en el ámbito político-gubernamental, Alejandro Tello Cristerna trabajó para la banca comercial. Y con la reestructuración financiera al arrancar su gobierno ¿Quién ganó? La banca comercial, por supuesto.  Esa fue una acción impopular. Por eso se le quiere mantener oculta.

Quizá por eso, al llegar a la mitad de su gobierno, el Contador se sinceró, desde su limitada perspectiva neoliberal: “La popularidad no es sinónimo de buen gobierno. Desde el primer día no me arrojé a las lamentaciones y a buscar culpables en el pasado, busqué y encontré soluciones”.

Contador, a pesar de todo, gracias por su sinceridad.

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