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La guerra contra el “huachicoleo” y la pelea mediática


La guerra contra el “huachicoleo” y la pelea mediática

 

La restricción de la oferta de una mercancía en el mercado, con una demanda creciente y, la insatisfacción de la demanda es considerada como escasez o desbasto, es decir, el mercado no abastece las necesidades de demanda. Esto es lo que sucede con el abasto de combustibles en algunos estados de la República. El implemento de la Estrategia Nacional contra el Robo de Hidrocarburos, como lo reconoció Rocío Nahle, no calcularon el impacto general que tendría el cierre de los ductos de PEMEX que trasladan  los hidrocarburos a los diferentes estados de la República.

Durante años, estos ductos fueron botín de ordeña a complacencia de autoridades de todos niveles, en una cultura de ilegalidad que poco a poco se exhibe como permitida desde las altas esferas de los gobiernos anteriores. Andrés Manuel ha declarado una guerra abierta contra el robo de combustibles y, los daños colaterales no se han hecho esperar, sobre todo en el tema de abasto de combustible a las estaciones de servicio en 15 estados de la República. Esta nuevo frente de guerra abierto por el Gobierno Federal, está asumiendo una postura de firmeza ante el robo de combustibles y, el día de hoy, la estrategia es no ceder, mientras que a marchas forzadas y, con el tiempo encima, así como las críticas de los partidos opositores y, una guerra desatada en las redes sociales, los funcionarios federales repasan la estrategia de abasto de gasolina vía terrestre, a las zonas de conflicto, para evitar un impacto económico mayor en Jalisco, Guanajuato, Aguascalientes, Zacatecas, Querétaro y otros estados afectados.

El Director General de PEMEX, Octavio Romero, se ha reunido ya con Gobernadores de estados afectados por el desabasto para el envío de combustibles, mientras que la Secretaría de Defensa se organiza en la logística para el cuidado del transporte de los combustibles por ferrocarril, para evitar el robo de los mismos en el trayecto. el Gobierno Federal lanzará en próximas horas una campaña publicitaria para contener el impacto negativo y el posible costo político que el desabasto de gasolina pueda generar, los estrategas de comunicación del Gobierno de la República, se han mostrado  preocupados ante el incremento de enojo e irritación de la ciudadanía que se ve afectada por el desabasto.

El Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador ha enviado mensajes continuos de certidumbre y, de tranquilidad a la nación en esta materia, sin ceder a la presiones  para la apertura de los ductos de PEMEX, con lo cual, la estrategia sigue en pie y con la amenaza de no jugar a las vencidas.  El gabinete federal está obligado de manera pronta, a resolver la logística del traslado de hidrocarburos a toda la República, con el objetivo de evitar la paralización de la economía, la irritación ciudadana y continuar con la estrategia nacional de combate al robo de hidrocarburos, que hasta el momento, ha reducido el robo en más del 70%. Andrés Manuel, se ha mostrado como un político diferente, ha dado la cara a los medios de comunicación y ha enfrentado los problemas de México, hasta el día de hoy, de frente, por lo anterior, el discurso de que no hay desabasto, está demás. En días anteriores reconoció errores en el presupuesto federal, ahora puede reconocer un error en la logística de distribución y en los cálculos de la estrategia y, los mexicanos lo tomarían a bien, con ese estilo propio de decir las cosas del Presidente de la República; sin embargo, mantenerse en la postura de que no existe desabasto, puede traerle más problemas que beneficios.

La campaña oficial de publicidad por arrancar en unas horas, desde mi perspectiva, está mal planteada, habla de que en México no existe desabasto, que hay suficiente combustible para satisfacer las demandas del mercado y, aquí replico, imaginemos que el Gobierno Federal lance una campaña diciendo que el día de hoy no estemos preocupados, que no hay pobreza, que el Banco de México tiene suficientes reservas para que no tengamos miedo ni caigamos en pánico, que ya no soy pobre. Las reservas del Banco de México no están en mi cuenta bancaria, ni en mi bolsillo, eso no me hace rico. Lo mismo sucede con las reservas de combustible de PEMEX, no están en el taque de los consumidores, tampoco están en éste momento en las estaciones de servicio, por ende, en algunos estados, la incertidumbre y, las compras de pánico, aceleran el agotamiento de las reservas. Si la Presidencia de la República, llamara al desabasto por su nombre, lo entenderíamos y, más que reclamos, el Presidente tendría el respaldo y el apoyo.

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