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Los 7 pecados de la megaminería por Federico Guzmán, ¿estudio serio o manipulación mediática? – Mazapil [video]


Los 7 pecados de la megaminería por Federico Guzmán, ¿estudio serio o manipulación mediática? – Mazapil [video]

Por Andrés Vera Díaz

Un estudio llamado “Los 7 pecados capitales de la megaminería”, o “Megaminería y 7 maldades del despojo territorial” de Federico Guzmán López, Doctor en Estudios del Desarrollo de la UAZ y Maestro en Sociología Rural de la Universidad de Chapingo fue presentado a manera de documental el pasado jueves 1 de noviembre en la Cineteca Zacatecas.

Con errores metodológicos, Guzmán se jactó de realizar una investigación seria derivada de años de trabajo in situ, testimonial y “científico”, sin embargo, a pesar del esfuerzo por recabar datos sobre la “contaminación” en el área de Mazapil, en el ejido Cedros donde se ubica la minera canadiense Peñasquito, resultó con graves omisiones que sustenten la hipótesis, -como él la denominó-, que la minería no fomenta el desarrollo de la región.

 

Los 7 pecados capitales de la megaminería de Federico Guzmán, ¿estudio serio o manipulación mediática

– Mazapil y Peñasquito
* Los efectos de la presencia minera y una investigación académica fallida.

Publicada por PerióMetro en Domingo, 4 de noviembre de 2018

En el texto que presento a continuación, sin pretender justificar el impacto ambiental que ocasiona la megaminería –porque es totalmente evidente y lógica- , la idea esencial es contradecir puntos básicos de “estudios” que en realidad tienen un trasfondo más político que humanitario y académico.

En primer término, he de señalar que a pesar de la obtención de datos acerca del crecimiento de concesiones territoriales a empresas mineras que son de buena monta, y con la plena razón en señalar a la actividad como una fuente de nulo desarrollo para algunas zonas que tienen como prevalencia la extracción de minerales u otros materiales, el contexto específico en Mazapil fue manipulado por la inconsistencia en los protocolos para recabar información e interpretarla con la finalidad de presentarla entre las comunidades con ayuda de organizaciones que se han destacado por tener más intereses políticos, como aquella dirigida por Felipe Pinedo y José Narro.

El marco teórico, histórico y el trabajo in situ deben tener una congruencia académica para poder sostener hipótesis, esa es la esencia de toda buena investigación, desde la secundaria se inculca a los educandos las fases para demostrar la pregunta primera cuándo se plantea un trabajo que presente elementos viables de confianza.

Como lo señalé anteriormente, no se pretende justificar desde un mero punto de vista económico la presencia de Peñasquito, pero si dirimir la idea que desde la misma UAZ y la Universidad de Chilpancingo, se contagien de datos sin estudios comparativos a la población haciéndolas pasar como verdades absolutas para crispar ánimos sociales y así, otorgar mediana fortaleza política a organizaciones que poco o nada han pugnado por el bienestar del municipio de Mazapil, más que la de confrontaciones políticas.

Sin duda, el impacto ambiental es innegable en cualquier zona de extracción minera, petrolera o de índole química, de hecho, per se, cualquier actividad humana que se asiente tiene consecuencias directas o indirectas.  Aquí presentaré las contradicciones acerca de lo que en el documental mencionado se quiso proyectar como un daño ambiental significativo en Mazapil por parte de Peñasquito, específicamente en tierra, en la que declaraciones encontradas por parte de entrevistados tanto por Guzmán como por un servidor, así como la admisión de la falta de protocolos en el levantamiento de las muestras por parte del académico y la propia Unidad Académica de Ciencias Químicas de la UAZ  – a quien se le encomendó el análisis de las mismas-, demuestran la manipulación de datos y su trasfondo político. Aclaro nuevamente, sin justificar el obvio impacto en zonas aledañas a la mina, puesto que realicé también un recorrido in situ y se levantaron los testimonios de los mismos personajes presentados en el documental.

En el capítulo VI del trabajo de Guzmán, titulado “La articulación de problemas, conflictos y acciones colectivas en la megaminería en Zacatecas durante el periodo 1982 – 2014” señala que “Los megaproyectos de capital global que basan su actividad productiva en la extracción y explotación de los recursos naturales de origen mineral, provocan despojo del patrimonio natural de las comunidades, mediante impactos ambientales desfavorables de diversa índole, modifica el paisaje original de las tierras, genera grandes volúmenes de desechos de roca, agota los acuíferos y contamina las fuentes de agua y destruye la producción agrícola. López y Eslava (2011:75) definen impacto ambiental como “la modificación del ambiente ocasionada por la acción del hombre por la naturaleza”. “… aquí se acotó el análisis del impacto ambiental a revisar la destrucción de áreas de cultivo, la sobreexplotación y contaminación de fuentes de agua y la generación de desechos sólidos ocasionada por megaproyectos de capital global en la minería”.

En un apartado del mismo capítulo citando a Garibay (2010:152), Guzmán señaló que en 2009: “La minera Peñasquito se instaló sobre poco más de 4 mil hectáreas en afectación directa de tierras agrícolas de los ejidos de Mazapil, Cedros”. A Partir de 2009 se observó como punto de inflexión una situación desfavorable en la producción agrícola, cuya superficie sembrada y cosechada registró una tendencia decreciente a partir del momento en que entró en operaciones dicha minera, señala el texto de Guzmán.

Agrega que otra de las situaciones desfavorables que se observaron a partir de 2009, año que inició la explotación la minera, Peñasquito en Mazapil fue la pérdida de calidad de suelo de uso agrícola como efecto de la contaminación por presencia de metales pesados. Lo que a su vez provocó la tendencia de rendimientos decrecientes de cosecha en el número de toneladas por hectárea obtenidos en los cultivos.

Ahora bien, aunque el trabajo presenta estadísticas acerca del decrecimiento o minimización de los cultivos, contrasta con declaraciones vertidas por propios habitantes de las comunidades de El Trigo y Las Mesas en Cedros, y es que, en el documental, que presentó testimonios sobre el tema, los mismos entrevistados me comentaron una situación diferente. El caso es que, tras debatirse a sí mismo, presentando un trabajo documentado en texto, que contrasta con sus mismos testimonios, la contradicción proviene de la misma forma de proyección; el testimonio.

Y es que en dichas entrevistas realizadas por el propio investigador, pobladores señalaron que tanto el suelo como el agua están contaminados sin una certeza científica, cuestión que Guzmán quiso comprobar con toma de muestras sin protocolos serios, inclusive, se ve al académico, recogiendo agua en una botella de plástico de refresco, así como tierra en bolsas como lo expresó Don Marciano.

Toquemos entonces, el tema del campo y el impacto ambiental, que es la contradicción seria que pone en duda el valor de  la investigación vertida por Guzmán. Según la definición como tal de impacto ambiental emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Se define impacto ambiental como la “Modificación del ambiente ocasionada por la acción del hombre o de la naturaleza”; y clasifica sus variantes: variantes que no fueron consideradas en el trabajo de Guzmán.

Existen diversos tipos de impactos ambientales, pero fundamentalmente se pueden clasificar, de acuerdo a su origen, en los provocados por:

  • El aprovechamiento de recursos naturales ya sean renovables, tales como el aprovechamiento forestal o la pesca; o no renovables, tales como la extracción del petróleo o del carbón.
  • Contaminación. Todos los proyectos que producen algún residuo (peligroso o no), emiten gases a la atmósfera o vierten líquidos al ambiente.
  • Ocupación del territorio. Los proyectos que al ocupar un territorio modifican las condiciones naturales por acciones tales como desmonte, compactación del suelo y otras.

En el trabajo de Guzmán, no se identifica la distinción precisa entre contaminación e impacto ambiental, y aunque presenta datos sobre la cantidad de toneladas de roca removida en relación a la obtención de minerales (capítulo VI apartado 1.4), ejemplifica situaciones que no empatan con cifras estacionarias el caso de Peñasquito en base al uso de conceptos mencionados anteriormente.

Sin embargo, Guzmán se atrevió a señalar con la toma de muestras sin mapeo, sin porcentaje del territorio total de ocupación minera ni un estudio comparativo o siquiera aleatorias extensivas, que la tierra en esos lugares están contaminadas como tal con arsénico, mercurio, plomo y cromo, (sustancias si presentes en el suelo) a pesar que el documento no señala como tal, la emisión de una sentencia científica por parte de la Unidad Académica de Ciencias Químicas en relación a contaminación.

Federico Guzmán repartió el documento entre algunos pobladores de Mazapil, específicamente a quienes entrevistó y que forman parte del Frente de Comunidades Afectadas por la Minería, la cual mandata Felipe Pinedo. Inclusive, en un evento del 28 de octubre, entre un par de centenares de habitantes, se presentó el “estudio” bajo el nombre “Los estragos ambientales y violación de derechos humanos por la minera Peñasquito en Mazapil.

La más grave omisión proviene desde la falta de protocolo y metodología para la obtención de las muestras. Desde la ignorancia de cómo debe llevarse a cabo este proceso, hasta el levantamiento de las mismas en “bolsas” como dijo el señor Marciano Espinoza, habitante de la comunidad de El Trigo, dueño de la parcela de donde se tomó la muestra.

Aunque a simple vista, como pude constatar en un recorrido in situ por el lugar y el arroyo cercano, se aprecia sedimento, aparentemente compuesto por los elementos químicos que se señalaron, el problema radica en la presentación de una investigación que pretende incidir en argumentar que existe contaminación como tal. Una cosa es la observación en campo y otra, inferir en base a un muestreo sin cientificidad, que el hecho es irrefutable. Eso no tiene mérito académico porque finalmente, el mismo director de la Unidad Académica de Ciencias Químicas desmintió los dichos de Guzmán sobre el caso.

Y es que en otro testimonio que Guzmán incluyó, con el señor Pedro Morquecho de la comunidad Mesas, a quien también se le entregó el documento de las muestras, el ciudadano contradice que éstas tomadas de suelos supuestamente contaminados dan el mismo resultado en cuanto a la siembra y cosecha de cultivos en sus tierras a lo largo de 8 años que tiene Peñasquito presencia en esa zona, entonces, ¿es real que la minimización de la producción agrícola se debe a la “contaminación del suelo” como afirma el académico, o ¿es por un cambio en la dinámica económica a raíz de la llegada de la minera, en la que la mayoría de los pobladores asumieron otro rol laboral?. Este tipo de análisis y comparativa tampoco fue integrado en el estudio del investigador.

Ahora, debe precisarse que como dije al principio de este texto, cualquier actividad minera provocará un impacto ambiental, derivado de la gran cantidad de volúmenes de desechos sólidos. La cuestión se critica desde una metodología fallida de un estudio con nivel doctoral, por lo tanto, dada la falta de conceptualización y la socialización del mismo con un enfoque manipulado, se pone en duda su veracidad y viabilidad.

En este contexto, durante la presentación del “documental” en la cineteca Zacatecas, se cuestionó a Guzmán sobre el caso y su respuesta fue simple, “no hubo el dinero necesario para eso”, aunque en ésta, dijo que la investigación es el resultado de años de trabajo.

El manual de Muestreo Edición De Fertilab, señala que el análisis de suelo es una actividad crítica si se desean obtener altos rendimientos en los cultivos. El suelo es la base para el establecimiento de cualquier proyecto agrícola. Antes de establecerse cualquier cultivo es necesario conocer sus características.

El proceso previo al envío de muestras de suelo al laboratorio para su análisis implica los siguientes pasos: 1) Definir la época de muestreo, 2) Frecuencia de muestreo, 3) Separación de áreas homogéneas, 4) Definición de la profundidad de muestreo, 5) Definición del número de submuestras a tomar en cada área homogénea, 6) Manejo y preparación de la muestra, 7) Identificación de la muestra y 8) Elección del laboratorio y envío. Este proceso no fue utilizado para la elaboración del trabajo del académico, por lo tanto, ¿Qué tanta fiabilidad existe en una investigación con tan corta visión?. La cuál finalmente, el mismo Guzmán acepta. ¿Porquè presentar entonces un trabajo con tan débiles argumentos y más aún, socializarlos?. Lo dije al principio del texto, la intencionalidad era más política que académica.

Bueno, deduzcamos entonces lo siguiente: El estudio de Guzmán, que tampoco presentó un contexto histórico, porque indudablemente la actividad minera en Mazapil no inicia con la llegada de Peñasquito, deja sin duda una marca de sustancias en el suelo (que hay que agregar es cultivable) como se aprecia en testimonios vertidos y en las propias imágenes, reduce a un plano único y personal, la visión de la megaminería como un ente total destructivo. Lo señalé con anterioridad; sí, las consecuencias de esta industria pueden ser muy negativas, pero entonces se debe fomentar el trabajo responsable de las empresas extractoras, no un ataque sistemático sustentado en documentales limitados.

Entonces, recalco la falta de validez del estudio desde su metodología, enfoque, cientificidad e intención. En dado caso, debió hacerse plasmando tanto los efectos negativos como los positivos de la llegada de la minera, porque para efectos prácticos, la pregunta fundamental sería, ¿había un estado de bienestar real con las formas tradicionales de vida en Mazapil, desarrollo y sustentabilidad?.

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