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Alfonso Durazo y las historias Zacatecanas de dolor y sangre


Alfonso Durazo y las historias  Zacatecanas de dolor y sangre

Por: Alfredo Valadez Rodríguez / Especial para PERIÓMETRO

El pasado sábado 20 de octubre estuvo en Zacatecas Alfonso Durazo Montaño, próximo Secretario de Seguridad Pública en el gobierno federal que encabezará a partir del primero de diciembre Andrés Manuel López Obrador.

Entre otros antecedentes políticos, es importante recordar que el sonorense Durazo Montaño fue secretario particular de Luis Donaldo Colosio Murrieta, cuando éste fue dirigente nacional del PRI, titular de Sedesol y candidato presidencial… hasta el magnicidio de Lomas Taurinas.

Además de reunirse en privado con el gobernador priista Alejandro Tello Cristerna, ofreció una conferencia de prensa; sostuvo un encuentro con familiares de víctimas de delitos de alto impacto, e intercambió puntos de vista –a puerta cerrada– con los legisladores zacatecanos.

La reunión con apenas medio centenar de familiares de víctimas, tuvo lugar en el foyer del teatro Fernando Calderón, donde Alfonso Durazo Montaño estuvo acompañado por Antonio Guzmán Fernández, rector de la Universidad Autónoma de Zacatecas y el senador José Narro Céspedes. Ahí una vez más volvieron a ser narradas algunas de las muchas historias locales de dolor y de sangre.

Varios medios de comunicación tuvieron acceso restringido al encuentro, aunque por razones de seguridad de los familiares de las víctimas, no se podían tomar fotografías de sus rostros o videos, ni dar sus nombres. Entre todas las voces que ahí se expresaron, el testimonio de una madre de familia que perdió a sus dos hijos, dejó mudos a los presentes.

Sólo el general Guillermo Almazán Bertotto, ahora agregado militar del gobierno de México en la capital estadounidense de Washington, había escuchado el testimonio de esta mujer –y de otras decenas de víctimas-, en una reunión similar en Zacatecas, este mismo año 2018, cuando el mando castrense tenía a su cargo aún la comandancia de la onceava zona militar de Guadalupe.

Con valor y dignidad, la mujer habló por muchos. Ella fue la que puso los acentos sobre las íes, al denunciar directamente a Francisco Murillo Ruiseco, Fiscal General del Estado, como uno de los principales responsables de la impunidad que gozan en Zacatecas los integrantes del crimen organizado.

Sus dos hijos tenían un restaurante al sur de la zona conurbada de la capital de Zacatecas, hasta donde llegaron tres hombres armados, quienes mataron a uno de los muchachos y al otro se lo llevaron secuestrado. Jamás lo volvieron a ver sus padres. Ella y su marido acudieron a interponer las denuncias correspondientes y se entrevistaron directamente con el Fiscal, para pedirle dar con el paradero de los responsables y con su hijo desaparecido.

Pero, narró a todos los presentes y a Alfonso Durazo Montaño: “¿Sabe qué me dijo el procurador? Que ese cártel que se había llamado a mi hijo y me mató al otro, que eran muy malos. Que los integrantes de ese cártel mataban o secuestraban, partían en pedazos (a sus víctimas) y los quemaban ¡Hágame usted el bendito favor! ¡Un procurador general de justicia o fiscal del estado, como quieran llamarle, decirle a una madre esto!”.

“Yo tomo la voz por muchas de las mamás que hemos dicho lo mismo: que es un hombre insensible. Yo le dije en ese momento que tuviera vergüenza y que renunciara, porque el puesto le quedó grande. No sirve para nada ¿Para qué queremos un hombre que nada más esté como un mono en una vitrina? No sirve para nada”.

Luego la mujer criticó al presentador del encuentro, quien en su introducción señaló que Zacatecas es un pueblo de valor y que aquí hubo sangre y dolor. Pero “No hubo. Es presente. El dolor y la sangre siguen corriendo en Zacatecas”, y también cuestionó la mujer a los organizadores del evento (al senador José Narro Céspedes y la dirigencia estatal de Morena), de que no hubo información previa y una convocatoria abierta para todos los familiares de víctimas:

“Aquí pienso yo que faltamos muchos ¿Por qué no se difunde como debía ser doctor? Aquí debería de estar lleno. En Calera, Fresnillo, Zacatecas, Enrique Estrada, etcétera. No se difunde ¿Por qué? ¡Para que vengamos todos!”

Enseguida planteó la mujer “yo pienso que para tener un puesto público –y se los digo a los que tienen-, que tengan valor moral y que tengan valentía, porque para qué quieren ser procuradores, o fiscales o policías, si no tienen ustedes ya saben qué, para enfrentarse con gente mala, muy mala”.

“Sobre los delincuentes el Gobernador y el Fiscal General del Estado, saben quiénes son, saben dónde están, sus nombres. Los delincuentes andan como Pedro por su casa, matando y secuestrando ¿Por qué? ¡Porque saben que aquí no pasa nada! Yo sí le pediría (se dirigió a Alfonso Durazo Montaño), que voltee a ver Zacatecas, estamos llenos de sangre y de dolor”

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