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La nueva dirigencia del PRI, entre la traición y el pragmatismo


La nueva dirigencia del PRI, entre la traición y el pragmatismo

Por Andrés Vera Díaz

Que se inició el “proceso” para “renovar” la dirigencia del PRI estatal y aunque dos cuadros, uno aparente, se apuntaban para tal efecto, las cosas en los comités municipales iban muy adelantadas.

Herminio Briones, sucesor de Gustavo Uribe en Pinos, encabezaba la operación política en diversos comités para que se alinearan a los intereses gremiales del también exdiputado local con el discurso de que el gobernador Alejandro Tello ya había decidido quien dirigiría al partido hasta el proceso electoral 2021, en el que el propio Uribe querría apuntarse a candidato, desde diputado federal para arriba.

Virtualizando con fotografías las reuniones de Uribe y Tello, la promoción daba a entender al ortodoxismo del tricolor que ya no había de otra y por lo tanto, cualquier intentona de rebelarse ante tal situación tendría consecuencias a futuro.

En este espectro quiso entrar Héctor Bernal, dirigente de la CNOP que hasta un día antes, en una reunión en el Acrópolis, había asegurado que no podría permitir que los mismos de siempre llegaran a dirigir al partido. ¿Pero al interior de ese partido, quién es diferente?. “Voy hasta el final” dijo, pero no especificó cuál, si a los parámetros del proceso electivo o al final de una negociación con Uribe. Bueno, al día siguiente ya había acordado disciplinarse y dejar que se operara como fuera, dejando traicionados a varios que lo apoyaron en su pretensión, a tal grado, que ya ni las llamadas les contesta. En el registro de Uribe, ahí se le vio muy contento tomándose fotografías.

En otras latitudes como el mineral, candidatos arrepentidos, otras que se sintieron menospreciados por el propio partido y sólo les dieron regidurías a “paternales”, que impulsaron la candidatura de Saúl Monreal para alcalde por Morena, pateando la soberbia de Medrano, operaron sus piezas para dejar entrever que Uribe era el candidato de unidad. Unidad menos que real, porque en todos los frentes, se quejaron de la falta de oportunidad en candidaturas (que ni siquiera entendieron les hicieron un favor) y renegaban de la tibieza de Tello para dar dedazo a su contentillo personal.

Curioso que Uribe en varias reuniones se asumiera como antimonrealista y ahora, acoge a renegados que pidieron a todas luces les entregaran los “adeudos” de sus gestiones como diputados, pero que no renegaron del cheque de despedida por más de cien mil pesos que les hicieron llegar de las arcas del Congreso a pesar que muchas voces afirmaron no habría bono para los salientes.

El pragmatismo se hizo evidente, como en toda lucha por cotos de poder, en este caso, muy desgatados cotos de poder y se impone una lucha para finalmente, llegar a acuerdos con quien pueda encabezar candidatura ganadora al 2021, porque el PRI por sí mismo, obtendría menos posiciones que en este 2018. Al tiempo.

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