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Debates: la triste exhibición de miseria de la política mexicana


Debates: la triste exhibición de miseria de la política mexicana

Por Norma Galarza

Ya sé que nadie me lo pidió. Tampoco creo que mi opinión vaya a cambiar al mundo, pero bueno, el destino ya me colocó frente a este teclado, y pese a mis filias trato de desprenderme de todo vestigio de pasión política, para tratar de dar un punto de vista objetivo sobre los candidatos y lo que han ofrecido en los dos debates que se han efectuado. Falta un tercer enfrentamiento de ideas que se tiene proyectado será en Mérida, Yucatán, el próximo martes 12 de junio a las 21:00 horas. La pregunta es ¿lo soportaremos sin vomitar?

AMLO; la soberbia andante

Pese a que los fans de AMLO se dijeron satisfechos por el papel de su candidato presidencial en el segundo debate, ese ejercicio organizado por el INE pegó duro golpe al líder de Morena, quien de plano perdió a varios indecisos que podrían marcar la diferencia a la hora del proceso electoral. Uno de los talones de Aquiles del candidato, son los debates. La incapacidad para controlar la víscera, la falta de seriedad, la apariencia de improvisación, la exhibición de soberbia, siempre lo dejan mal parado y en el duelo de palabras queda a deber. Recurre al chiste fácil (ese que no divierte), al insulto, a la ironía, al refriteo de los mantras discursivos que lo han acompañado toda su carrera política. Lamentable, que esa sea la actitud de un candidato que tiene todo para ganar, pero al que la historia lo ha dejado en el camino por que no sabe controlarse. Aún falta un debate y a pesar que se ha dicho que AMLO sigue inamovible en las preferencias electorales, el veredicto final se tendrá hasta el 1 de julio. Que alguien lo asesore.

MEADE: el Pípila del tricolor

De los tres caballeros andantes que encabezan las preferencias electorales, sin duda el caso de Meade Kuribrena es el más lamentable. Mientras en el spot se define como honesto, sobre su espalda carga como el Pípila, al tricolor. Irónicamente, pese a que su campaña ha consistido más en atacar a sus adversarios que en proponer, la lealtad de José Antonio Meade Kuribreña, a su jefe en Los Pinos, es la bota en el cuello que no lo deja subir en las preferencias electorales. Eso lo demostró en el Debate donde además le recordaron errores como el aumento de IVA en la frontera, que avaló desde Hacienda, le siguen lloviendo acusaciones que no sabe parar. El ex secretario, quien pese a cacarear su honestidad como quien trata de inculcar una creencia religiosa, topa en pared cuando se contrasta con su experiencia en la función pública donde la omisión en temas de corrupción le sigue pasando factura. Meade ha sido incapaz de mostrarse como la opción diferente porque él asume que todo estuvo bien en los dos sexenios que le ha tocado ser funcionario público. No conecta con la población porque su bandera de confiable se ve manchada por su férrea defensa del priismo inaceptable y se deja fotografiar con personajes con oscura trayectoria en los vericuetos de la política como el líder de Pemex y militante del partido que lo postula, Carlos Romero Deschamps, a quien para colmo defiende. La gente, pese al bombardeo de comerciales en todos los medios posibles, no logra aceptar el discurso que contrasta con una realidad donde los escándalos de corrupción también han ensuciado el “blanco plumaje” de este candidato con expedientes como La estafa maestra.

ANAYA: El Pinocho profesional

La mitomanía es la principal fuente del discurso de Ricardo Anaya. Si bien es cierto que la elocuencia a la hora de hilar sus discursos son sido su principal atractivo, a la hora de demostrar los dichos con la realidad, Anaya, sale debiendo. En el universo político hay 3 tipos de candidato, el que miente por sobrevivir, el que miente por costumbre y el que se convence de sus propias mentiras. Anaya es del último tipo. El candidato del PAN-PRI y MC, miente más que por sobrevivir, por placer. Dice mentiras innecesarias. En cuanto a propuestas, desde hace tiempo se desentendió en formular un proyecto serio, para entrarle de lleno al recicle populista de las ocurrencias de su rival a vencer, AMLO. Si bien es cierto que Anaya, conecta con el electorado joven, quienes se identifican con él, su peor enemigo es su volubilidad que le provoca una lucha interna constante. Ubicado en el escenario político, se enfrenta a un ejército de contradicciones que terminan dejándolo como un experto en la falsificación no solo de números sino de palabras. ¿Cómo quiere consolidar su stock de simpatizantes si apenas empiezan a creer en él y solito se echa la soga al cuello?

El BRONCO una mentalidad subterránea

No sé quién me da más vergüenza, el Bronco o los que todavía apoyan su candidatura a la Presidencia (¿Sí hay alguien?). Y es que, el candidato “Independiente” que se asume antisistema cumple de forma cabal el papel de bufón. Su discurso se basa en ideas espontaneas que sin previo análisis avienta al aire y luego espera los efectos. La irracionalidad, el enojo social son sus fuentes de poder. ¿Lo peor? Hay votantes que se tragan su discurso, pero sin duda si contrastamos lo dicho y lo ponemos en un escenario de poder, es un personaje que da terror, porque actúa por instinto y se supone que la reflexión, (además de la ropa),  es una de las cosas que nos distingue de los animales.

Qué difícil disyuntiva para el pueblo la de elegir a cualquiera de estos cuatro personajes.

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