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Se dio el SI al Frente Ciudadano por México


Se dio el SI al Frente Ciudadano por México

Por Noemí Luna

El sábado pasado (18 de noviembre de 2017) de manera paralela los Consejos Nacionales del PAN, del PRD y de Movimiento Ciudadano aprobaron a sus dirigencias nacionales suscribir una coalición de carácter electoral rumbo a la elección de julio de 2018, con esta acción queda muy solida la posibilidad de que se compartan candidatos en un Frente Ciudadano Por México. Por lo que me parece pertinente hacer un análisis sobre las razones pragmáticas pero sobre todo los motivos ideológicos que han dado lugar a un acuerdo de ese talante nunca visto en la historia del PAN.

Debo comentar que lo hare con la mayor objetividad posible, si no lo logro dado mi formación panista y la responsabilidad que en este momento ostento como dirigente estatal de mi partido, pido una disculpa al lector no sin antes aclarar que la subjetividad no tiene porque convertirse en verdad a medias o falsedad.

El Frente Ciudadano por México logra conjuntar varias partes (que es justamente lo que es un partido político) en un solo proyecto que permita acabar con un sistema político excluyente, restrictivo, que acota las libertades, como es el que ha imperado en los ultimo años en el país y este proyecto se da a sabiendas que el PAN tiene una deuda histórica ya que en el 2000 se logró la transición política y  en algunos casos hubo cambio de caras, pero no se alcanzó el verdadero cambio que el país ameritaba, que es sin lugar a dudas el cambio de régimen, pocos en un ejercicio púdico podrían negar que existe la eminente necesidad de transitar a un régimen parlamentario, que permita el dialogo, los acuerdos, la tolerancia, es decir acabar de una vez por todas con el presidencialismo autoritario que ha dejado el equilibrio de poderes en la teoría únicamente, es necesario que la cultura política de dialogo y de el acuerdo se instale entre los diversos actores políticos; que se le de importancia a el valor del otro y a la suma en la que se beneficia al todo y se benefician también todas las partes. Ya que cerrarse al mundo en un dogma es casi tan peligroso como no tenerlo; en el primer caso, se cae en el radicalismo que niega la pluralidad y establece el pensamiento propio como único e irrebatible, incapaz de asumir al otro como parte indispensable del todo social; en el segundo caso -carecer de ideal-, se cae en la búsqueda por el Poder, sin una idea clara de para que se quiere obtener, lo cual no tarda en convertirse en una lucha ciega por alcanzar, mediante el medio que sea necesario, la posición que será después coto para defender, espacio de privilegios, irresponsabilidad que denigra la labor púbica.

Negar que entre las razones para ir coaligados existe una que obedece a una estrategia electoral seria deshonesto, sí es necesaria la suma de votos para lograr una mayoría estable en las Cámaras, pero lo importante radica en para que se quieren esas mayorías y es hay donde radica lo esencial del Frente que tuvo la capacidad de plasmar en blanco y negro un ideario que da solidez a la coalición, en cinco grandes ejes (I. La trasformación del actual régimen político y el impulso a la democracia ciudadana, II. El combate total y frontal a la corrupción y la impunidad, III. La pacificación del país con seguridad, respeto a los derechos humanos y justicia para todas las personas, IV. La necesidad de un desarrollo económico con crecimiento, inclusión social y sostenibilidad y V. El fortalecimiento de la posición de México en el mundo) se plasma una propuesta seria, convincente para algunos, cuestionable para otros, pero propuesta al fin que es de lo que tanto adolece la política mexicana.

El llamado ciudadano al frente firmado en Octubre, por una serie de intelectuales, activistas y periodistas, pero sobretodo la respuesta por parte de los dirigentes a dicho documento, vino a reafirmar la vocación eminentemente ciudadana con que se construyo esta coalición, aunado a la voluntad y convicción de los tres partidos de apertura a candidaturas emanadas de las organizaciones de la sociedad civil, de la academia, etc. (sin que esto signifique de ninguna manera que el Frente sirva como refugio de políticos sin cabida en los propios partidos) y es que como ya lo expreso Enrique Krauze “La alianza podría conjuntar la vocación social (la mejor causa de la izquierda) con la tradición democrática (una de las causas, sino es la que más del PAN)”.

Juntarse derecha e izquierda no es una idea inexplorada, experiencias similares han sido tremendamente exitosas en países como Alemania, Chile o Uruguay, en donde partidos demócratas-cristianos, humanistas y socialdemócratas, respectivamente, han hecho alianzas políticas, electorales y de gobierno que, en su momento, permitieron terminar con regímenes dictatoriales y corruptos, como el que padecemos en México.

El PRD, el PAN y MC están ofreciendo su historia (con aciertos y errores), sus ideologías (plasmando en una plataforma electoral las coincidencias y sin renunciar a una agenda propia en la que sin dudas hay divergencias), sus capitales políticos y sus actores al servicio de un interés mayor, un mejor futuro para México y es que “los fundadores de tradiciones no miran hacia atrás, por el contrario, a partir de un enraizamiento sin ambages en el pasado, son capaces de elaborar y dejar como herencia una mirada acertada hacia adelante”.

 

 

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