Zacatecas y sus noticias reales

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Observar


Observar

Por Mara Muñoz

El día a día nos abstrae de la maravilla de observar; ver con minucia los acontecimientos que nos rodean es un ejercicio revelador, sin embargo, omitimos hacerlo. Los hechos sociales demandan gran atención, pero vemos pasar los acontecimientos que con voracidad devoran nuestra atención por unos instantes y luego, lo que sigue. Poco nos detenemos a ver los efectos que a largo plazo tienen en nuestra vida cotidiana. Casi como consecuencia nos atacan monstruos que no entendemos de donde han salido, como ejemplo, hace apenas una década, para el imaginario colectivo mexicano, vivíamos en paz. De pronto, todo se desbordó, personas decapitadas, secuestradas, enfrentamientos armados. Lo más fácil es culpar del desastre a Felipe Calderón y su guerra contra el narco.

Y es que no tenemos memoria de lo que antecedió a ese Lord del Puritanismo Armado. En nuestro país ya se cocían habas, los ingredientes de la debacle estaban puestos en la sopa que hoy nos quema la boca: 25 años de neoliberalismo con la consecuente expulsión de miles de personas del campo a la ciudad, el inevitable incremento de los cinturones de miseria en las zonas urbanas, el despojo de los bienes de producción en el campo, miles de empleos de precaria sobrevivencia, el bombardeo de nuestros niños y jóvenes con la cultura de la violencia, la incorporación de millones de mujeres al mercado de trabajo sin los servicios públicos de cuidado para sus hijos e hijas. No lo vimos o muy pocos lo vieron, los resultados, ahora sí, no los podemos ignorar.

Al hablar de ciudadanía, nos referimos a un ser consciente de su entorno, activo en él. Cuando mencionamos Observadoras Ciudadanas, no son palabras al vacío, la carga de la expresión es de peso. Para empezar, hablamos de mujeres, seres generalmente confinadas al espacio privado, invitadas a lo público, aunque sean diputadas y senadoras, pocas son las que ejercen su poder de manera plena y transgresora de los arreglos patriarcales. Segundo, hablamos de Observadoras, lo cual implica un interés especial por lo que sucede en el entorno. Y para cerrar con broche de oro, nos referimos a Ciudadanas, esa calidad casi etérea, tan vaga y a la vez tan precisa e inalcanzable en una sociedad como la nuestra, con tremendas dosis de desigualdad y por tanto de exclusión.

Pero no erramos, sí, queremos referirnos a Observadoras Ciudadanas, esa es nuestra aspiración que no es menor, lo sabemos, y aumenta cuando decimos que son Observadoras Ciudadanas por los Derechos Humanos de las Mujeres y Niñas; sí, nosotras por nosotras, mujeres cuidando que se respeten los derechos humanos de otras mujeres, y, por su puesto, de sí mismas, desde su barrio, su comunidad, en su espacio íntimo. Lo repito, Observadoras Ciudadanas por los Derechos Humanos de las Mujeres y Niñas es el nombre completo del proyecto que desde el Observatorio de Justicia y Derechos Humanos de las Mujeres y Niñas y Lunas de Hipatia asociaciones civiles, estamos haciendo realidad para enriquecer la vida pública de Zacatecas, haciendo política comunitaria desde el barrio, para evitar que la problemática social nos rebase, nos deje fuera de la jugada, haciéndonos extrañas en los asuntos de nuestro entorno más cercano y por tanto de nuestro país.

Las Observadoras Ciudadanas por los Derechos Humanos de las Mujeres y Niñas queremos tejer nuestras historias con las de miles de mujeres más. Entender juntas que esta realidad social no puede comprenderse si no la miramos con detenimiento, y en este proceso nos comunicamos entre nosotras, dialogamos para poder juntas visualizar soluciones. Porque las Observadoras Ciudadanas no solo detectan problemas en sus barrios, también piensan en soluciones y actúan juntas para poder llevarlas a cabo incidiendo en las instituciones públicas que deben respuesta a las preocupaciones de la gente que en sus vidas lleva la historia de este país, una historia que hoy día vemos lastimada, sangrienta, pero que esperamos recuperar. Porque la vida comienza en lo local, estamos conscientes de que un mundo globalizado acecha a países presas de la corrupción y del mal gobierno, como México, sin embargo, nos negamos a dejarles todo en sus manos, porque este Estado, también tiene población y las mujeres contamos.

El miércoles comenzamos en la Colonia Minera este bello proyecto: Observadoras Ciudadanas por los Derechos Humanos de las Mujeres y Niñas.

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