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El fútbol y la unidad mexicana


El fútbol y la unidad mexicana

Por Norma Galarza

¿Sabes lo que dicen del soccer? Es un juego de caballeros, jugado por vándalos. Por otra parte, el rugby es un juego de vándalos, jugado por caballeros.  En Invictus de Clint Easwood

 

En 1995, el líder sudafricano Nelson Mandela, ideó la forma de articular a su nación a través del deporte, al proponer que la Copa Mundial de Rugby se disputara en aquel país, divido por el apartheid.  Gracias a eso, por momentos, la frontera autoimpuesta entre blancos y negros que fragmentaba a Sudáfrica, se rompió en torno a los Springboks’ equipo que ganó la copa en ese año.

Ese tema viene a colación luego de leer algunas opiniones facebokeras  que en resumen culpan al futbol en México, de las crisis, el conformismo, el desempleo y casi casi, de que Tello no renuncie. No estoy de acuerdo, creo que es de las pocas cosas que nos unen, además soy parte de ese agregado ignorante al que le gusta el futbol.  Si bien es cierto que nunca fui un astro deportivo, eso nunca me impidió inscribirme en todos los torneos que se organizaban desde que estudiaba la primaria hasta la Universidad. Además, recuerdo con agrado, la comunión que compartíamos familia y amigos,  frente al televisor mientras se disputaba algún partido el cual solíamos armonizar con un cóctel emocional que iba desde el júbilo, el enojo, hasta las sonoras rayadas de madre.

No estoy de acuerdo con la premisa de que la apatía ante los sucesos contemporáneos que nos hunden en la incertidumbre, tienen que ver con las filias balonpédicas, como acusa la intelectualidad posmoderna, que cae en el vicio de condenar los acontecimientos antropológicos solo por encimita. No creo que el futbol, un deporte que empezó a popularizarse  en México a finales de la dictadura de Porfirio Díaz, sea la causa de la incapacidad social para manifestarse en contra de la injusticia. Desde mi punto vista la euforia futbolera es simplemente la catarsis que necesita el pueblo para evadirse ante los problemas, ante la decepción generalizada de los que se dicen sus representantes

Contrario a la lógica de que el deporte -que nació de acuerdo a las crónicas en las Islas Británicas en la edad media- es el opio que mantiene en el marasmo a los mexicanos, creo que es una de las pocas cosas que nos unen. Nuestro país, nació segmentado por la multiculturalidad de sus regiones aglutinadas sin consenso como República. Nunca hemos logrado integrar en una sola masa la riqueza etnológica con los descendientes de los conquistadores, a los pobres con las clases pudientes, ni al sur con el norte, cosa que Fútbol sí logra.

Nacimos divididos, rechazándonos a nosotros mismos. La política no nos une porque no hay un solo partido que nos represente. Al contrario,  la dispersión se acentúa ante la falta de opciones, no hay “un equipo” político que encarne la demandas colectivas, ante la evidencia de que los partidos defienden cotos de poder grupales, no beneficios sociales.

El hecho que un segmento de la población apele a que el pueblo es ignorante porque se emboba frente a 22 jugadores en pos de un balón, es una visión ofensiva sin bases en la reflexión. En lo personal me gusta el futbol, porque representa la unión que necesitamos como país. No tenemos bases comunes que nos congreguen en torno a otros temas. Aquí impera la desigualdad, el clasismo, y el racismo hasta ideológico entre los que se sienten poseedores de la verdad y el pueblo al que tachan de ignorante. Esa forma de pensar no abona en nada a favor de las causas comunes, al contrario genera más división.  A mí como a millones de mexicanos, me gusta el Fútbol, porque lo relaciono con momentos felices, con la risa. En mi vida, los 90 minutos que representan un partido siguen significando momentos de concordia y en vista de que  nuestro país pasa por tiempos difíciles necesitamos más pretextos para unirnos; motivos para la confrontación ya tenemos muchos. ¿No cree?

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