Zacatecas y sus noticias reales

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País de odio


País de odio

Por Mara Muñoz

El día de hoy recurro a unas líneas publicadas en Facebook por Roberto Ortiz para comenzar:

Este país odia a las mujeres
este país odia a los periodistas
este país odia a las familias
este país odia a lxs homosexuales
este país odia a lxs diferentes
este país odia la verdad
este país es odio

Me atribula pensar que este dicho es cierto, que tiene que ver con la cotidianidad que nos devora. Cuando decimos que el feminicidio es un crimen de odio, hablamos de la aversión máxima hacia lo femenino, pero este hecho nunca es aislado. Lo acompaña toda una cultura que sostiene y fomenta el desprecio, la antipatía, el deseo de “un mal” que va desde el control más simple, hasta la anulación. No tenemos que esperar a morir para sentir el odio del patriarcado: despidos por embarazo, golpes en la familia, acoso en las calles, discriminación por ser niña, menosprecio por ser mujer e indígena, cosificación en los medios, trata de personas. Las mujeres desechables del mercado de hoy, son las mismas que las del siglo XVIII pero adornadas por un halo de libertad, roseadas por los bríos de la independencia económica que nos condena a nuevas esclavitudes que incluyen las del hogar. Luego ¿en dónde está nuestro México, el que hemos construido a la par, el que hemos creado durante 5 siglos en que hemos ido forjando patria? Una patria que nos excluye como ayer, pero hoy a sabiendas de que es exclusión, no por eso menos grave, quizá sí más descarado.

Mataron en Culiacán a Javier Valdez, periodista que siempre habló de la dignidad y el profesionalismo, del compromiso de ser un hombre de su tiempo, que nunca calló el oprobio de la violencia y corrupción que gobiernan en contubernio con las élites políticas, haciendo del miedo su mejor arma. Él dijo lo que todos y todas callamos, él hablo con valor supremo sobre los temas que incomodan al poder corrupto que tiene secuestrado a México. Siempre dijo tener más miedo de la clase política que del narco: “Ser periodista es como formar parte de una lista negra. Ellos van a decidir, aunque tú tengas blindaje y escoltas, el día en que van a matar. Si lo deciden lo van a hacer, no importa si tienes o no protección. No hay condiciones para hacer periodismo en México, las balas pasan demasiado cerca”. Así decía Javier Valdez. Y las balas pasan demasiado cerca porque son las del poder político que ha dejado crecer el terror de la delincuencia organizada porque son los mismos. Mientras, los espectadores dejamos tan solo a este periodista en su muerte, como cuando publicaba sobre la corrupción, los vínculos del poder político con el crimen organizado; lamentando que en México el periodista comprometido estaba solo, le faltaba público que apoyara su ejercicio valiente. ¿La indiferencia también es odiar?

En esta reflexión tengo más preguntas que respuestas, quizá y muy probablemente porque no quiero saber la verdad. Seguramente porque soy una cobarde más que con mi silencio y falta de “moral de lucha”, como le llama Pablo González Casanova, contribuyó a que cada día siga muriendo algo de verdad, algo de las bellas diferencias que nos hacen ser humanas y humanos. Porque tal parece que la especie que sobrevivirá a esta barbarie, a la hecatombe a la que condena a nuestra sociedad esta clase política y élites corruptas, no serán las cucarachas, sino los y las cobardes.

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