Zacatecas y sus noticias reales

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“El que mueve los hilos”


“El que mueve los hilos”

Por Arturo Aguilar

¿Qué, porque los trabajadores están jodidos yo también debo estarlo?

Joaquín Gamboa Pascoe

Antiguo líder de la Confederación de Trabajadores de México

De acuerdo al pensamiento religioso-social que fundó occidente, aconteció una lucha en los cielos. Un ángel llamado Luz Bella se rebeló a su padre y le armó una rebelión de ángeles que perdieron la lucha y fueron expulsados, esta versión oficialista dicta que Luz Bella (Satanás, Iblis, Prometeo, Shaytán y tantos otros nombres en más culturas) envidió al Todopoderoso y deseó ser lo que él era, y quizá más. Un acto de nefasta envidia, yo sin embargo, no lo veo así. Esa misma historia ha sido contada en diferentes culturas y diferentes tiempos, Grecia tuvo la suya y los ortodoxos la suya, por citar sólo un par de ejemplos, y en la literatura es el inglés John Milton quien le da una voltereta para presentar una visión desde la propia persona de Satanás en El Paraíso Perdido donde narra con maestría épica y gallardía lírica la cadena de eventos que concluyeron en la expulsión de la primer pareja humana del Jardín del Edén. Eva es seducida por la serpiente y desobedece al Todopoderoso al comer la fruta del Árbol de la Ciencia, dicha trasgresión no sólo provoca su éxodo, provoca también que ella y Adán abran los ojos y despierten a la consciencia, se les da juicio, criterio, libre albedrío, erotismo y deviene el pensamiento. Satanás en ningún momento de toda la obra deja de oponerse al Omnipotente y con fuertes argumentos rebate.

Traigo a colación la rebelión de Satanás por ciertos elementos interesantes y que resultan ser aplicables a la realidad que nos tocó vivir, elementos que pueden ser el paralelo de nuestro entorno social y político. Tristemente en un país tan sufrido y carente como el mío cualquier novela que hable de desgracias, corrupción, asesinatos y pobreza le es propicia. Dios, el Omnipotente, el Todopoderoso, el incuestionable, el que “mueve los hilos” de todo y de todos. El poder no es para cualquiera, pienso que la mayoría de las personas con tales atributos enloquecería, “se les hincharía la cabeza”, políticamente hablando, por ejemplo, sería la misma lógica, y para contrarrestar ese efecto del poder absoluto, Madison por un lado, y Montesquieu por el otro, propusieron divisiones al poder, uno en un sistema federal y otro en una división en tres poderes que se regularan entre sí, un juego de contrapesos. Según la lógica neoliberal imperante en México quienes podrían adoptar el papel de dioses serían los magnates. No gobierna el PRI realmente (haciendo a un lado también que más de la mitad de la población lo desaprueba), gobierna el dinero, el capital, más aún, quien lo tiene. Ése es el neoliberalismo, así, a secas. Casos como las licitaciones viciadas con Higa, OHL, y el más reciente, el de la constructora de Marcelo Odebrecht –digno ejemplo del priismo– donde descubrieron cantidades estratosféricas con las cuales se sobornaba a funcionarios para obtener licitaciones a modo, donde salieron embarrados de lodo gentuzas como Calderón, Lozoya, Yunes Márquez y tantos otros poliquicuchos hijos del mismo sistema priista podrido. A nivel estatal tenemos la nómina secreta de Miguel Alonso donde se les pagaba a ciertos políticos, priistas claro, que ni siquiera “trabajaban”. Es intolerante que quien mueve los hilos del país sea gentuza como ésta. Ya no podemos permitirlo. No es justo que esos políticos baratos suciamente ganen lo que un trabajador honradamente vería quizá sólo “rompiéndose el lomo” toda su vida. No podemos tolerar más conductas de juniors o mirreyes que actúan como si el país fuera suyo sólo porque papi o mami trabaja en gobierno.

Son los magnates quienes ostentan el poder supremo, el PRI y la mayoría de la partidocracia sólo bailan cómo aquéllos les dicen, ¿o cómo más se explican los ecocidios de Germán Larrea? ¿O que ni un solo funcionario dé cuentas por lo de Odebrecht cuando en otros países ya ha habido encarcelamientos? Y para rematar: ¿no hay acaso una correlación entre injusticias laborales, dependencias laborales cada día más apáticas y menos comprometidas o aguerridas y una corrupción asquerosa? Son los magnates los que dictan, los intocables, los incuestionables, los nuevos dioses mexicanos cuya divinidad radica en las finanzas. El desequilibrio trae consecuencias negativas, en cualquier plano de las cosas. La acumulación abrumadora del poder y del capital conllevará a la desprotección de quien no lo tiene. El elemento que me parece más representativo es la rebelión de Lucifer porque puede ser leída como un reto al poder abrumador, una confrontación al poder absoluto que busca el equilibrio entre quien retiene el poder y quienes son retenidos por el poder para así llevar una relación armónica y justa. Y esa rebelión luciférica es la que falta en nuestro país para equilibrar la desfachatez con la que los patrones se dirigen hacia los subordinados.

Hablo del sindicalismo, pero no del mundo público, del que todos saben, hablo del que se lleva a cabo en las sombras, del que se lleva a cabo donde sólo pocos saben, donde sólo saben los que lo viven, los que lo padecen. Hablo del sindicalismo charro que vende los derechos de los trabajadores, ése que no sólo no defiende al trabajador sino que antes solapa al patrón y suele ser hasta intermediario parcial del conflicto. Hablo de ese sindicalismo que violenta todos los días a los trabajadores que son consumidos por la masa y cuyos casos ni siquiera se conocen o si, efímeramente se conocen, son prontamente olvidados porque al final de cuentas son sólo un número más dentro de mil casos más que son igualmente tratados con torpismo y negligencia. Hablo de esos sindicatos que permiten que el trabajador, agobiado y cansado por la burocracia y sin la más mínima pizca ya de dinero para continuar la lucha “legal”, firme su renuncia cuando, luego de años de entrega a la empresa; de engrosarle las carteras a los magnates despóticos, debiera cobrar lo justo y lo remunerable. Nada más nada menos. Y son estos casos los que menos se conocen porque son arrollados por el mundo público, y me atrevo a decir que es en ese sector donde se cocinan las peores injusticias porque, como dije, son casos que se quedan en el mero trámite de escritorio y no salen de ahí porque los sindicatos “charros” se encargan de que sea así y la lentitud de las dependencias contribuye a lo mismo. Es urgente que las dependencias que tratan lo laboral muerdan la fruta del Árbol de la Ciencia y abran los ojos para que se pongan de lado de quien los necesita, de quien requiere asesorías y ayuda, de quien la merece, del trabajador. Es también necesario que los trabajadores hallemos la manera de colocar a personas con espíritu luciferino en el liderazgo del sindicalismo porque eso es lo que urge, rebelión, confrontación a los nuevos dioses, reto, lucha que vaya más allá de intereses propios.

Para ello debemos morder la manzana y abrir los ojos a lo que está pasando, que todos los trabajadores se enteren, y así poder acabar injusticias como laborar más de ocho horas, doblar turnos sin paga, trabajar bajo el sol (literalmente), no recibir utilidades, tener un IMSS torpe y negligente, aguinaldos de risa, ser amenazados todos los días con ser despedidos, no recibir justas liquidaciones, presiones y hostigamientos para renunciar, amenazas de quitar pensión, no poder enfermarnos y tantas más que hay por ahí, sin nada ni nadie que les haga contrapeso porque la mayoría de los políticos están haciendo leyes para autobeneficio y los trabajadores están abandonados a su suerte.

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