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La falacia jurídica de los derechos de autor


La falacia jurídica de los derechos de autor

Por Kazzandra Vázquez

Nuevamente en la investigación del mundo jurídico, nos encontramos un problema donde nuestro país no le ha dado la importancia necesaria, ya que no existe un recurso favorable en cuanto a las leyes de propiedad intelectual; cosa que no está bien definida de cómo, cuanto y de que manera se puede hacer, resulta contradictorio cuando algunos autores utilizan las palabras de otro sin dar créditos por ello, ya que pueden caer en el circulo vicioso de que solo fueron algunos párrafos que se utilizaron como base, varios de los magnates intelectuales han recibido acusaciones sobre el plagio, lo cual nos lleva no solo a un problema jurídico, si no a un problema ético profesional.

En México, Alfonso Reyes fue señalado por plagiar a George Kent y de retomar versos de Paul Valéry. Pero también el Nobel Octavio Paz fue acusado de haber plagiado las obras de Rubén Salazar Mallén y de Samuel Ramos para escribir El laberinto de la soledad, asimismo reprodujo partes importantes de las investigaciones del erudito sorjuanista Ermilo Abreu Gómez para escribir Las trampas de la fe. Gabriel Gar- cía Márquez fue acusado de plagiar el libro La casa de las doncellas dormidas, de Yasunari Kawabata, para escribir sus Memorias de mis putas tristes.

Resulta ser sumamente difícil hasta en estos casos comprobar un plagio hoy en día el recurso del intelecto cada vez es más difícil de proteger, con el avance de las nuevas tecnologías cada día resulta más fácil la fuga de información y con ello, el poco reconocimiento intelectual que se da por el trabajo, han existido innumerables demandas por lo mismo, y ahora en la Ley Federal del Derecho de Autor la palabra “plagio” no existe, aunque es una acción que resulta ser muy común y aplicada por varios incluso nuestro Presidente de México Enrique Peña Nieto. En México la norma sanciona la reproducción indebida de obras, si el ilícito se logra demostrar en un tortuoso proceso, que además resulta ser muy prolongado y poco eficiente. Por otro lado dentro del proceso quien denuncia el plagio vive un doble suplicio: ser relegado del mundo literario y ser tratado como si fuera el infractor.

Es inaceptable como es que las ideas tengan tanta vulnerabilidad y que en su caso el proceso de aplicación de justicia dentro de estos casos no están cumpliendo su papel, dentro del diccionario de la real academia de la lengua española, nos señala estrictamente el significado de la palabra plagio: “Copiar a un autor y atribuirse indebidamente pasajes de su obra”, “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. La acción está clara. Lo alarmante es que este concepto no se encuentra incorporado como tal en las leyes de propiedad intelectual no sólo en México, sino en un gran número de países; es decir, no hay un tipo penal de plagio, ni tampoco una infracción explícita para el mismo.

Lo cual da pie a la frase muy aclamada dentro del mundo jurídico: “lo que no está prohibido, está permitido” hay casos de excepción donde se puede hacer una libre reproducción de las obras, pero no para que otro las tome y plasme como suyas o las parafrasee o se apropie de una serie de elementos que hagan parecer que son de su autoría, llega entonces también el problema de: se está diciendo exactamente lo mismo pero con diferentes palabras, cosa que daría apertura en un sinfín de debates. En esos casos lo correcto es poner comillas y hacer la cita respectiva:

Lamentablemente, en nuestra ley todos los casos de excepción que prevé no señala criterios, específicos para poder saber cuándo se está cometiendo plagio, no se da ninguna clase de especificación lo cual da pie a una laguna jurídica muy grande. Por otro lado no hay criterios administrativos tampoco en donde la autoridad nos puede decir si son tres o cuatro renglones o cinco o diez hojas las que se pueden copiar. Tampoco hay algo que nos dé seguridad de que no estamos infringiendo la ley. Ajustarnos a estas excepciones es verdaderamente complicado. Ahora, no hay un tipo penal de plagio, lo cual resulta aún más alarmante y critico a la vez, plagiar a una persona es un tema serio, imagínense personas que dedican su vida entera a una obra, un proyecto o incluso una investigación, para que de buenas a primeras alguien llegue y se adjudique su trabajo es un problema bastante . Se sancionan conductas relacionadas con la reproducción indebida de las obras que pueden constituir un tipo penal. El plagio, que es la reproducción total o parcial de una obra, conlleva a una afectación a la moral del autor y puede dar lugar a la reparación del daño tanto moral, como económica, es una total aberración hacia la persona debe de ser penado, así como el robo de identidad, es muy claro te apropias de algo que no es tuyo ni de tu creación.

La falacia jurídica es que realmente no existen mecanismos ni sanciones para el plagio y la solución está en exigir que exista y se proteja, que tengamos organismos que no solo se nos deleguen derechos si no que al momento de cometer el plagio este sea pagado e incluso penado, por que como ya lo habíamos mencionado es apropiarte de algo que no es tuyo; y que no se puede dejar desprotegido el ámbito intelectual ya que su desarrollo y el avance es indispensable para la sociedad, por ellos vamos creando las condiciones para que tengan las herramientas necesarias para llegar a hacerlo.

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